Los miembros de La Gusana Ciega, quienes cumplieron 30 años de mantenerse vigentes en la escena del rock alternativo, fueron interceptados por algunos fanáticos mientras caminan despreocupados por el parque de los Venados.
Una foto a la distancia. Un susurro diciendo: “Mira, son los de la Gusana Ciega”. Ellos saben, y agradecen, que cuentan con una legión de fans que los reconocen, pero también que les falta mucho para llegar a su meta: ser recordados no solo por sus seguidores de hoy, sino por los de la posteridad.
La música, coinciden, es un vehículo que trasciende el tiempo, y por eso el sueño de Daniel Gutiérrez, Germán Arroyo y Luis Ernesto Martínez es el de llegar a la trascendencia de bandas cuyos miembros se han disuelto o incluso han fallecido, como The Beatles. “Cuando empezábamos con La Gusana Ciega, The Beatles se habían separado casi 20 años antes, y en ese entonces escuchábamos mucha música de ellos: el anhelo, la aspiración es poder componer música que trascienda 20, 30, 40 años después de que dejaste de tocar”, señala Daniel.
No piensan en streams
La fórmula de la agrupación de la Ciudad de México ha sido mantenerse fiel a su estilo sin dejar de disfrutar lo que hacen en el estudio y en sus shows, como el que tendrán el 30 de enero en el Auditorio Nacional para celebrar tres décadas de su disco debut, Merlina.
“Mucho es sin pensar, simplemente te encuentras con un tipo de música, letras y la manera en la que compones, siempre sin pensar en lo que está de moda. Si es buena perdurará, trascenderá, porque toca un tema universal que mueve a cualquier generación”, expresó.
Además de las composiciones, que siguen su estilo en su reciente disco Claroscuro, lanzado en noviembre, un reto para la trascendencia ha sido no perderse en los problemas de una industria en constante cambio, que en estos años ha atravesado por crisis de consumo, desde la piratería hasta la lucha por el streaming.
Todo está en constante cambio
“He visto artistas buenos, grandes, que de pronto no tienen disquera, lo intentan así y no aguantan, porque requiere de un compromiso extra o diferente. Según yo, Café Tacvba estuvo medio independiente, sacaron un disco con Drágora y regresaron a tener una disquera. Los medios cambian”, apunta Gutiérrez.
El equilibrio también ha jugado un papel clave para la banda, pues, en palabras de Luis, el nivel de reconocimiento que han alcanzado desde un inicio ha sido el justo para dejarlos caminar sin despegar los pies del piso. Hoy, apunta Germán, lo que quieren es seguir tocando en armonía con sus seguidores, a quienes les dedicarán un show con 34 canciones. Eso hasta que el cuerpo o sus estados de ánimo aguanten.
“Me gustaría que el final (de la banda) fuera porque estamos bien rucos, o porque digamos ‘ya estoy bien cansado, ya estuvo bueno, nos vemos, me voy a ir a vivir a la montaña’. No quisiera que fuera por un pleito. Eso me daría miedo”, considera el músico.












