La historia de los barrios de Comitán

"MdR. * CP. Los barrios tradicionales de Comitán son también nueve, como sus estrellas guardianes; cada uno fue levantado para gente de un mismo oficio, tiene su Santo Patrón, sus tradiciones y aún su propio estilo arquitectónico, contó la historiadora María Trinidad Pulido Solís.

Pocos anos de recién fundada la ciudad espanola de San Cristóbal de los Llanos en 1556, explicó la investigadora, las construcciones comitecas eran homogéneas y estaban levantadas con ""adobe, bajareque, tejamanil, techos de teja y piso de tierra aplanada"".

Pero a partir del siglo XIX, poco después de lograda la independencia de México con respecto a Espana, la loma donde está asentada la antigua Balún Canán fue llenándose de hermosos edificios de ""estilo neoclásico sencillo, luciendo en su interior enormes corredores y anchos patios adornados con columnas de madera, sosteniendo arcos rebajados con jardines de árboles frutales de la región"".

La modalidad predominante en el Comitán decimonónico vigente aún en el centro histórico fue el neoclásico sencillo, pero se hicieron también casas y edificios de estilo plateresco, barroco sobrio y neogótico, combinados con elementos arabescos y románicos que le dieron mayor belleza a sus calles.

Los barrios son Santo Domingo, San Sebastián, El Calvario, San Caralampio, Virgen del Rosario, Jesusito, Virgen de Guadalupe San José, Santa Teresita o Cruz Grande. Los tres primeros se construyeron en el periodo colonial (1521-1821), la terna siguiente en el siglo XIX y la tercera en el XX.

En Santo Domingo se realizaban vendimias artesanales, mientras que en el Calvario y San José albergaron en el siglo XIX y principios del XX a las familias más acomodadas de Comitán y no tuvieron un oficio económico o comercial a diferencia de San Sebastián, cuyos habitantes se dedicaron a la talabartería, orfebrería, sombrerería y la elaboración de barriles de madera para aguardiente y agua.

San Caralampio es el barrio más antiguo fue habitáculo de muebleros, ebanistas, laneros, caldereros, alfareros, comaleros, herreros, etc.

En el barrio de Guadalupe se concentraron marimbistas y ebanistas.

San Caralampio es considerado ""abogado de las pestes y las epidemias por los indígenas mayas, porque un día salvó del cólera morbus y la viruela a Raymundo Guillén. Este senor fue quien financió la construcción de su templo en 1850-1852 y un ano después logró que la Iglesia Católica Romana autorizara cada ano su celebración patronal.

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