Un monólogo histórico en torno al fraile dominico mexicano que luchó por la causa independentista, fray Servando Teresa de Mier (1765-1827), será estrenado en fecha próxima por el actor, dramaturgo, músico y productor Tito Dreinhüffer (Ciudad de México, 1958), cuya trayectoria y trabajos escénicos están marcados por la tradición popular, la historia no oficial y el amor a México.
Autor de Leyendas de Coyoacán, Un día en la vida del convento de Churubusco, Pastorela barroca, Viaje a la Revolución y El Indio y su México, entre otras propuestas escénicas, el maestro Dreinhüffer considera: “Me ha interesado tocar distintos personajes emblemáticos de la historia de México, desde Francisco Gabilondo Soler, ‘Cri-Cri’, hasta Maximiliano y Carlota, Emiliano Zapata y Francisco Villa”.
La cuestión, destaca el creador escénico, es que estamos educados con una historia oficial de los acontecimientos. “La historia oficial se escribe para crear héroes, existan o no existan; pero también para eliminar a los sujetos incómodos. Como dramaturgo no me interesa la historia oficial, la cual, además, cada vez la limitan más. La historia oficial nos limita, nos recorta y nos engaña”, señaló.
Además, destacó: “Hay que acercarnos más a los recovecos de la historia. Pienso que hay que conocer a los hombres y mujeres que lucharon por el país, como lo que son: de carne y hueso, no de barro. Hablar de Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Porfirio Díaz, Lázaro Cárdenas, Nezahualcóyotl, Josefa Ortiz de Domínguez o María Ignacia Rodríguez de Velasco, conocida como “La Güera Rodríguez”, es hablar de hombres y mujeres que superaron sus errores y defectos para contribuir a un país en crecimiento”.
Las tradiciones populares, por otra parte, son importantes porque son la herencia que nos legó la cosmogonía indígena prehispánica o mesoamericana, y posteriormente la época colonial.
“Si olvidamos esa cosmogonía vamos a olvidar nuestras raíces. La globalización permea todo el mundo y nos está afectando. Quieren que eliminemos nuestra historia porque no les importa, más aún, les estorba. Esa, nuestra historia, es nuestro escudo para defendernos como país de los embates ideológicos. Por ello es importante mantener nuestras tradiciones vivas”, dijo.












