La iglesia más fea del mundo está en Chiapas

"Luis Pedrero Pastrana * CP. Corría el año de 1994 y Chiapas saltaba a la palestra mundial de la noticia con la revuelta zapatista.

Nadie sabía qué pasaba en ese desconocido estado, pero por ser parte de México, un país que durante muchos años había demostrado una paz inquebrantable, era noticia, salimos del anonimato para colocarnos en los primeros lugares de la prensa mundial, la gente se preguntaba ""øDónde está Chiapasú øCuáles fueron los motivos que tuvieron para quebrantar la paz mexicanaú En fin, muchas preguntas, muchas respuestas, pero el resultado de todo esto, es que Chiapas ya no era un lugar desconocido en el mundo; vino el cambio de gobernador, y en esa vorágine de sucesos y de acuerdos, llega un servidor a crear la nueva Secretaría de Turismo.

Había que aprovechar la inercia negativa en la que nos encontrábamos y convertirla en positiva, uno de nuestros primeros trabajos en la recién creada Secretaría de Desarrollo Turístico, era hacer un inventario estatal de los atractivos con que contaba el estado y promocionarlos a través de la infinidad de medios de comunicación que se encontraban cubriendo las noticias estatales. La revuelta zapatista ahuyentó al turismo tradicional pero, hay que reconocer, atrajo a otro interesado en movimientos sociales o curiosos que venían a ver qué sucedía; teníamos que trabajar para reactivar la industria hotelera de Chiapas.

Le concedieron título

Dentro del inventario de atractivos turísticos que fuimos recopilando en ese entonces, nos llamó mucho la atención la iglesia de Pichucalco, la cual a decir de los lugareños, había sido catalogada por reporteros y científicos de National Geographic como ""La iglesia más fea del mundo"", esta calificación proveniente de una asociación como ésa, era muy importante, pues colocaba a la iglesia de Pichucalco como un atractivo turístico a nivel mundial.

Nos pusimos a investigar un poco más al respecto, y encontramos que cuando la erupción del Chichonal a principios de los ochentas, llegaron a Pichucalco científicos y reporteros de la mencionada sociedad, encontrándose con esa iglesia, de la cual quedaron prendados por su fealdad, por lo que la bautizaron como ""la iglesia más fea del mundo"". Se comentaba que había salido un artículo en la revista de esa institución, pero nunca logramos encontrarlo.

Al no tener elementos para promocionar un atractivo turístico de esta naturaleza, sobre todo tratándose de una iglesia, que podía generar reacciones en la población, todo se quedó en anteproyecto.



Construída por la comunidad

La iglesia de Pichucalco está dedicada al Patrono del lugar, Santo Domingo y fue construida con mucho esfuerzo por el sacerdote español Modesto Carrera Cardo, que precisamente está enterrado en el altar mayor. Al ser construida a base de donaciones y con muy poco dinero, es un mosaico de todo tipo de materiales y, en contadas ocasiones por falta de estos, las lozas se colgaron; además, por sus dimensiones fuera de toda lógica, acabados y motivos ornamentales, la hacen única en el mundo.

Hace unos días se publicó la noticia que la iglesia sería demolida, esto me motivó a escribir el presente artículo, pues sea cierto o no que es ""la iglesia más fea del mundo"", con un poco de promoción puede convertirse en algo interesante para visitar, sobre todo estando tan cerca de grandes poblaciones como Villahermosa, y porqué no, así como a las parejas les gusta casarse en la iglesia más bonita, de las cuales hay muchas, porqué no casarse en la más fea, que es única.



Conservar patrimonio

Haciendo a un lado el aspecto religioso, el ayuntamiento debería conservar este inmueble patrimonio de Pichucalco, único atractivo turístico que tiene en su estado original, reforzarlo si es necesario y convertirlo en un museo de la región, haciendo mención por supuesto, que fue iglesia y que estuvo calificada como ""la más fea del mundo"".

Estoy seguro que el presidente municipal actual, pasará a la historia por haber conservado esta joya arquitectónica propiedad del pueblo de Pichucalco y las generaciones futuras no le reprocharán el haber permitido su destrucción.

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