"Fabián Rivera * CP. El panorama de la lectura en Chiapas es muy desolador, asegura el escritor Adolfo Ruiseñor. En la capital, donde se supone que existe la mayor cantidad de recursos y la presencia de las instituciones, ""los índices de lectura son muy bajos"". ""Si esto sucede en la capital, no quiero imaginar lo que sucede en el interior del estado, debe estar por los suelos"", sentencia.
La promoción de la lectura es un hueso ""duro de roer"", el ""coco"" de las instituciones educativas que no generan una estrategia clara para que esto se solucione. Otro punto importante son los diferentes soportes para la transmisión del conocimiento.
""La mayoría de las publicaciones que las personas leen son publicaciones que no tienen valor de contenidos culturales. Publicaciones inmediatas, revistas de chismes, cómics ligeros, revistas deportivas. No hay un interés, que sería importante para un avance social y democrático del estado, en las revistas políticas, periódicos, en las diversas publicaciones de esa naturaleza"", añade.
Incluso, en las universidades o las preparatorias, donde el autor ha sido invitado a impartir conferencias o pláticas sobre la lectura, él ha notado que el nivel de interés que demuestran las nuevas generaciones.
""Esto se debe en gran medida a la avasalladora presencia de los nuevos medios de información"", afirma. La velocidad con la que fluye la información en las redes sociales hace que los grandes clásicos de la literatura, los mamotretos de 500 páginas para adelante, signifiquen todo un reto para quien desee considerarse un lector consumado.
Afecta e incide en el bajo nivel de lectura que existe. ""Yo no estoy en contra de estas herramientas, solo digo que las formas de lectura son distintas a las que se daban hace algunas décadas. Tal vez sería necesario implementar estrategias que utilicen estas vías para abordar a los nuevos lectores de siglo XXI"", asegura.
La escuela tiene la obligación de generar desde el principio, desde la más temprana edad, el acercamiento de los niños al hábito de la lectura. Es un derecho ciudadano, concluye.
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