La leyenda sobre la Topada de la Flor

La leyenda sobre la Topada de la Flor

Un artículo sobre la peregrinación de la Topada de la Flor publicado en la página del Museo Regional de Chiapas causó gran controversia entre sus seguidores, ya que aborda el cómo esta costumbre impacta directamente a una especie de planta. Algunos manifestaron que hay otras prácticas ilegales que también dañan al medio ambiente y respecto a las cuales no hay un pronunciamiento.

En ese sentido, el usuario Julio César Aguilar Suárez expresó: “Le recordamos a la Semahn (Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural) que no solo los floreros impactan a los ecosistemas, también la comercialización de estas especies en los mercados públicos de todo el estado, la tala de los bosques donde habitan estas bromelias y los permisos para la extracción de material pétreo en esos ecosistemas. Les recomendamos a los funcionarios de esa dependencia y de otras que hagan su trabajo y no solo emitan recomendaciones”.

Otra persona señaló: “¿Y qué pasa con la tala de árboles descomunal que existe en Chiapas? Si bien los floreros extraen dos o tres flores por árboles que llegan a tener más de cien plantas en proceso de crecimiento, es un caso contrario al talar el árbol por productores de cabañas, madera o carbón que destruyen con más facilidad tanto a la tradición cultural de pueblos como al mismo ecosistema. Ojo, hay que documentarse”.

Sobre dicho artículo, la institución no ha hecho más comentarios.

¿En qué consiste la Topada de la Flor?

El texto citado expone que esta tradición ancestral es una de las más conocidas en el sureste de México, la cual comienza cuando los peregrinos se dirigen a los Altos de Chiapas para recolectar bromelias en floración que se emplearán como adornos en los nacimientos de Chiapa de Corzo, Villa de Acala, San Lucas, Chiapilla, Venustiano Carranza y Totolapa.

Refieren que esta práctica comenzó con la peregrinación de unas 20 o 30 personas, pero fue aumentando año con año hasta superar las más de 500. “La festividad del Niño Florero impacta directamente a la especie ‘Tillandsia guatemalensis’, que es llamada como la ‘flor del niño’ (flor de niluyarilo); sin embargo, también otras especies de bromelias son colectadas por los floreros tales como la ‘Tillandsia y imperialis’ o flor de mazorca, y la ‘Tillandsia eizii’, denominada flor de trenza”, exponen.

Asimismo, explican que esta costumbre se originó mucho antes de la llegada de los españoles a territorio americano y se piensa que no es del todo religiosa.

La leyenda

Se cuenta que en cierto lugar vivía un joven bien parecido, que para llegar al pueblo pasaba por una laguna grande donde todos los días llegaban mujeres a bañarse y a lavar.

En esa comarca se acostumbraba que, cuando un joven quería casarse, se dirigía a la máxima autoridad o cacique, quien juntaba a las muchachas en edad de contraer matrimonio para que el hombre escogiera a su futura esposa. De todas las presentadas, él escoge a una que tenía estrabismo.

Se casaron y tuvieron un hijo. Tiempo después, el joven habló con su mujer y le dijo que se tenían que separar, pero le pidió que no se preocupara y que fueran al lugar donde se conocieron. Los esposos se fueron a la orilla de la laguna donde había árboles frondosos de roble, y el joven le indicó: “Tú y yo nos colocaremos frente a frente dentro del agua y nos hundiremos poco a poco”.

Ella, temerosa, le preguntó: “¿Y qué va a pasar con el niño?”. El joven le respondió: “No te preocupes, lo vamos a poner en el gancho de esa rama de roble y tú lo vas alimentar con el sereno de la noche, ya que serás la luna. Yo le daré alimento y calor con la luz del día, pues seré el sol”.

El niño, al mirar que sus padres se hundieron poco a poco, estiraba sus manitas como tratando de salvarlos o diciéndoles adiós. La gente del pueblo, al saber lo que sucedía, acudió presurosa a tratar de salvarlo, pero fue grande su sorpresa al encontrar que, en la rama del árbol, en lugar del pequeño estaba una flor.