La libertad de prensa| herencia

"Sara Regalado * CP. La libre manifestación de las ideas está consagrada en nuestra Carta Magna, en los artículos 6º y 7º; fue el entonces presidente Miguel Alemán quien instauró el 7 de junio como el Día de la Libertad de Expresión en nuestro país en 1951.

Entre los instrumentos que promueven la libertad de expresión se encuentra la Declaración Universal de Derechos Humanos, que lo establece en su artículo 19; así como los artículos 13 y 14 de la Convención Americana de los Derechos Humanos (CADH), y el artículo 4 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.

Este derecho es tanto individual como colectivo, ya que no sólo es el derecho personal de emitir o recibir informaciones, sino que se ve inmiscuido el ámbito social, por la aportación de información y la pluralidad de ideas que pueden ayudar en la sociedad, donde el elemento multicultural y pluriétnico está presente. También, la libertad de expresión puede llegar a ser un vehículo para la exigibilidad de otros derechos. El ejercicio de la libertad de pensamiento y de expresión no puede estar sujeto a previa censura.

Sin embargo, valdría la pena remontarse años atrás, a principios del siglo XX, cuando un personaje chiapaneco, médico de profesión y servidor del pueblo por convicción dio una muestra grande de defender su derecho de expresarse a costa de lo que sea, incluso de su vida misma: Belisario Domínguez.

Tiempo antes de dedicarse a la política, su entrega se vio evidenciada como médico hacia la población necesitada en Comitán, Chiapas, a finales del siglo XIX, y a principios del XX, cuando la medicina era un lujo. ""Belisario Domínguez tenía todo para haber sido un médico de ricos, pero eligió ser uno de pobres"", declaró el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, antes de recibir la Medalla ""Dr. Belisario Domínguez"", en el Senado de la República.

Domínguez fue también un político que llegó al Senado en una época en que ponerse al Porfiriato era un riesgo importante y, finalmente, cuando ocurre el cuartelazo de Victoriano Huerta, se negó a dimitir y a guardar silencio ante el asesinato del presidente Francisco I. Madero. Su decisión de dirigir un discurso denunciatorio en el Senado fue un momento estelar en su vida.

A 59 años de haberse decretado este derecho en la Constitución, los periodistas, que han tomado como bandera esta libertad, siguen siendo el sector más golpeado, pero también el que más ha luchado porque sea abolida cualquier forma de censura.

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