Actor, político de izquierda, estudioso de Carlos Marx, guionista, escritor, articulista, fotógrafo, apasionado de la vida y, sobre todo, de la mujer, así se define Carlos Bracho (Aguascalientes, 1937) a propósito de su más reciente libro, La lujuria del gourmet, publicado por el grupo editorial Benma.
El creador terminó de escribir Festín inacabable, El rito y La lujuria del gourmet. Este último consta de 48 cartas amorosas y sensuales dirigidas a una hermosa mujer, de nombre Karla.
“Mi mundo es de mujer, vengo del taller de Arreola; allí amamos con nuestra poesía a la mujer y todo lo que he hecho está basado en aventuras amorosas. Giro alrededor de la mujer”, dijo el autor.
En el prólogo la obra del género epistolar, se refrenda que Bracho no solo es “sibarita y voyerista”, sino un “hombre de acción y temple: enamorado del amor, del vino, de las delicias culinarias, de la pasión por la vida y el gusto por los placeres mundanos, entre ellos, naturalmente, de las bellas mujeres que se dan cita en este formidable arcoiris de delicias epicúreas”
La obra está dividida en cuatro capítulos: ¡Como México no hay dos!, Las delicias de la comida extranjera, Viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino (Pío Baroja) y De los olores el pan, de los sabores la sal.
Estos apartados hacen patente el oficio literario de Bracho, quien de manera ágil recrea situaciones cotidianas en México o el extranjero, personajes y lugares históricos, así como las delicias y gozos de una comida familiar o la degustación de exquisitos platillos o vinos, entre otras anécdotas y correrías.












