"Verónica Huesca * CP. Otra de las celebraciones religiosas que tiene lugar como parte de la Natividad de Jesús de Nazaret, es la Epifanía, es decir, la manifestación de Dios hecho hombre, tal como la comunidad católica la denomina.
Esta fiesta tiene un origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de la región europea, el 6 de enero en la región de Egipto y Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas.
Los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; por tal motivo se hacía una gran fiesta en el templo de Coré, en ella se realizaban ritos nocturnos, al tiempo que gritaban: ""la virgen ha dado a luz, la luz crece"".
Entre los anos 120 y 140 d. C. los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo del Senor.
Siguiendo la creencia gnóstica, los cristianos celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado, de esta forma se trataba de dar un sentido religioso al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.
Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en forma este día, como la Epifanía del Senor, naciendo contemporáneamente en Oriente en respuesta a la celebración solar pagana que el catolicismo trata de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota ( la santa luz).
De esta forma, la Epifanía era la fiesta de la Encarnación como la venida de la carne y manifestación de la divinidad; mientras que en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía.
Por tal motivo, la celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Nino Jesús por parte de un grupo de magos como símbolo del reconocimiento de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.
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