La migración nos ha deshumanizado

Luego de tres días actividades, el encuentro concluyó el domingo. Cortesía
Luego de tres días actividades, el encuentro concluyó el domingo. Cortesía

La migración fue abordada desde dos ángulos diferentes en la última jornada de la Fiesta del Libro y de la Rosa. Los novelistas Brenda Navarro y Emiliano Monge expusieron en la mesa de debate “Atravesando fronteras”, cómo “la migración nos ha tocado a todos de formas diferentes”.

Además de mencionar que en México hay una “migración aceptada”, la migración blanca o europea, y una no aceptada, así como la existencia de un trasfondo de víctima y victimario, sus novelas recientes: Ceniza en la boca, de Navarro, y Tejer la oscuridad, de Monge comparten inquietudes.

“Los dos estamos preocupados por problematizar dentro de nuestra literatura el hecho de la otredad y las verdades absolutas. Los dos estamos cuestionando el discurso y la narrativa oficial sobre las migraciones y estamos tratando de darle un espacio más humano porque, cuando se habla de migraciones se deshumaniza. ¿Quién es bueno? ¿Quién es malo? ¿Qué verdad es la que escoge para que sea la narrativa oficial? La mayoría de las veces la verdad la determina quien tiene el poder”, precisó Navarro, en el encuentro realizado en el centro cultural Universitario.

“Hay que dejar de pensar en blanco y negro, la humanidad tiene un montón de matices. La literatura es un espacio que tenemos que seguir explorando para hablar de temáticas que parece que solo le pertenecen a los discursos políticos”, señaló Navarro.

Como parte de la jornada se presentó el documental Águilas, de la académica Maite Zubiaurre, sobre las jornadas de un grupo de búsqueda para recuperar los restos de migrantes desaparecidos en el desierto de Arizona. Al hablar del origen del documental, Zubiaurre contó que surgió mientras escribía la investigación “Basura: usos culturales de los desechos”, que incluye un capítulo sobre lo que los xenófobos llaman basura, que son los objetos que los migrantes dejan atrás en el desierto.

“El acercamiento de esos objetos me llevó a la morgue de Tucson y a conocer la realidad de la muerte migrante. Gracias a ese acercamiento y al trabajo de ayuda migrante tan impresionante que realizan conocí a Águilas del desierto y me hice voluntaria”, expuso.

La académica, que participó en la mesa “En el camino: madres buscadoras”, dijo que se dio cuenta que una monografía académica no tendría el suficiente impacto y que habría que ensayar otro género. Se le ocurrió hacer este documental corto, en honor de los voluntarios y crear conciencia.