"Verónica Huesca * CP. La exposición pictórica ""Naturaleza"" de Hakio Hanafuji continúa en la sala de Patrimonio Cultural del Centro Cultural ""Jaime Sabines"" en la capital chiapaneca.
En medio de gran sensibilidad, Hakio muestra una amalgama de las esencias de nuestro México, con forma y color, pero altamente dramático en sus contrastes sociales que lucen una vez que han sido plasmados estos retratos a manera de mensajes sociales.
Tradiciones, costumbres, folclor popular y la vida cotidiana es lo que este artista recrea en cada una de sus obras, una forma de percibir la realidad de un país extrano a él, luego de que por primera vez arriba al lugar en 1975.
Hakio se formó en escuelas de arte de Osaka y Tokio, convirtiéndose en un pintor y grabador altamente sensible, con una muy definida y aguda percepción durante su estancia de dos anos en este país, cursando estudios de posgrado en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura ""La esmeralda"".
Su vida en México posibilitó a Hakio hacer una fusión en su técnica oriental y algunos aspectos expresionistas de las generaciones de esa época.
Con un cierto sentido de misterio, Hanafuji experimenta una fermentación que orienta sus descubrimientos en la técnica del sumi con el óleo, su gusto por el matiz y, en algunos casos, la violencia de las formas, expresan el desasosiego que una gran parte de los seres humanos sienten hacia una naturaleza hostil e inhumana.
En su contexto con México ofrece hoy una tercera muestra pictórica, obsequiando al público un positivo y grato momento de deleite y contemplación de las formas y el color.
Su primera exhibición fue en enero de 1976 en ""La casa del lago"" y la segunda en 1977 en la sala internacional del Palacio de Bellas Artes.
En ""Naturaleza"", sus colores pardos iluminan los rojos y los azules y procuran una armonía que a la vez resalta en una soledad dramática y una austeridad que adentra al espectador en el misterio.
Su obra es de un artista que va de una prudente realidad poética hasta las composiciones que exploran el interior del ser humano.
Una escritura dura que subraya contra su fuerte, las estructuras del espíritu; sin embargo, al retratar la realidad, su obra expresionista no establece un contenido de crítica social, pero conjuga un valor moral y una muestra poética que se enriquece con las libertades conseguidas diariamente.
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