"Ma. Antonieta Valera de la Torre * CP. Cualquiera que haya pasado por la dolorosa experiencia de llevar sobre sus hombres parte del ataúd, en cuyo interior reposan los restos mortales de un familiar o un amigo, conoce la sensación de tan pesada carga. No obstante, la clase política y los estadísticos suelen tratar a los muertos con excesiva ligereza. Mientras para éstos, los muertos son un factor numérico, y los factores numéricos no poseen ni madres, ni hijos, para aquéllos son parte argumental de la oposición.
Lo que ocurre es que los muertos, como los carteros, siempre llaman dos o más veces, porque los muertos de un episodio nos recuerdan al de otro y eso llega a producir un efecto multiplicador insoportable, por ello vivimos el 2008 contando cada día el número de asesinatos relacionados con el crimen organizado (5 mil 500), cantidad que dobla la cifra registrada en 2007 (2 mil 700), así como las muertes por femicidios, estos crímenes de odio contra las mujeres se dan en la casa, el trabajo o en la calle.
Los asesinatos alteran la paz social; en respuesta la insensibilidad de la autoridad, hasta hoy incompetente, se agudiza a grado tal, que el titular de la Procuraduría General de la República (PGR) en una conferencia con corresponsales extranjeros expuso: que la tasa por muertes intencionales en México es del 11 por cada 100 mil habitantes, bastante más baja que el 33 en Colombia o el 40 de Brasil y el 50 de Guatemala y el Salvador.
A la par los estudios realizados por la Cámara de Diputados han concluido que ""hay violencia feminicida en el país, el cual es un problema nacional que va más allá de Ciudad Juárez"", pues se han detectado alarmantes expresiones de violencia de género contra las mujeres en diversos estados, en los que tanto autoridades locales como federales han sido rebasadas ya que ""la mayoría de los crímenes están en la impunidad"", lo que se traduce en ""violencia institucional"" y es reflejo de la insuficiencia de políticas gubernamentales para solucionar el fenómeno.
En aras de la transparencia y la verdad, quizá es tiempo al menos de que las autoridades rectifiquen con humildad, de que reconozcan públicamente que la problemática del crimen organizado y el femicidio los ha rebasado sin remedio y que la estrategia adoptada para enfrentarla no fue la más eficaz, por lo que hay que replantearlo todo desde el inicio de cara a la sociedad.
En estas épocas navidenas en muchos hogares se inicia el 2009 con luto, con la pérdida irreparable que les cambia la vida, pero lo que no va a cambiar va a ser el aprovechamiento carronero de la muerte que siempre excita al partido político, al encontrarse en la oposición. Lo hicieron éstos que ahora gobiernan cuando los otros gobernaban, y lo hacen éstos que ya no gobiernan olvidados de sus quejas de entonces. Ignoran que los muertos son una pesada carga, y que aproximarse a ellos sin piedad y sin misericordia es exponerse a sufrir, un día u otro, su terrible peso.
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