La pintura como terapia de rehabilitación

La pintura como terapia de rehabilitación

Residentes de un centro de rehabilitación en Tuxtla Gutiérrez han encontrado mediante un taller impartido por Luz Martínez una forma de expresión, y más aún, han descubierto habilidades que ni ellas mismas imaginaban que tenían.

Estas jóvenes mostraron su trabajo en una exposición en la cual sobresalen obras que denotan una búsqueda de libertad, y una oscuridad patente pero con el aire de esperanza de salir adelante y con la posibilidad de tomar la oportunidad que les regala la vida.

En charla con los medios de comunicación, en la que estuvo presente la tallerista Luz Martínez, así como César Eduardo Gutiérrez González, director de la clínica Flor de Loto, y Carolina Fonseca López, encargada del tratamiento de psicología del citado centro de rehabilitación, fue dado a conocer que este taller nació a partir de un proyecto que tenían pensado desde hace años.

El director de Flor de Loto explicó que este espacio se origina al darse cuenta él de que había pocos centros de rehabilitación para mujeres en el estado de Chiapas, pues los estudios revelan que son escasos los lugares que las atienden, pese al incremento del número de mujeres que están padeciendo una adicción.

Por su parte Carolina Fonseca dijo que en el campo de la psicología se aplican pruebas conocidas como “proyectivas”, las cuales consisten en pedir al paciente que haga dibujos y con base en un test se califica y esto arroja ciertos rasgos de personalidad. Indicó que los dibujos proyectan lo que las personas tienen adentro, como un sentimiento, una emoción o una situación que se denota mediante los trazos y colores que utilizan.

Según testimonios de las integrantes del taller —de las cuales se omitirán los nombres con la intención de proteger su identidad—, este no solo las ha ayudado a sobrellevar su proceso de rehabilitación sino que además les ha servido para ser más pacientes.

“La verdad, yo me siento contenta, nunca he sido una mujer paciente, me desespero muy rápido y le preguntaba a la maestra si era normal que pasara eso, porque a veces ya no me gustaba y quería borrarlo y ella nos animaba a seguir. Nos enseñó el valor de las cosas”, señala una joven.

Esa misma residente dijo que, en un principio, lo que pintaba demostraba mucho que estaba en un encierro, pero luego su trazo fue cambiando y fue evidente que ella quería que hubiera una puerta, que la luz también formará parte del paisaje, con la intención de encontrar una salida a sus problemas.

Otra de ellas, la cual pintó un árbol en el que se representaba a sí misma, dijo que utilizó ese elemento para reflejar cómo se sentía “viviendo por vivir”, queriendo metas que no eran de ella, “estando seca por dentro”.

Para casi todas es la primera vez que tienen un acercamiento con las artes, pero han dicho que cuando culminen su proceso de rehabilitación seguirán pintando y dibujando, ya que sí han visto cambios en su vida.

Luz Martínez dijo que la mayoría de las piezas expuestas estaban hechas con acrílico, el cual es uno de los materiales más difíciles de manipular. La maestra, que también imparte talleres en el Museo de la Ciudad, dijo que con esta actividad ha encontrado una trascendencia alejada del ego del artista, pues va más allá de solo representar un objeto artístico o decorativo.