"México * Agencias. El poeta zacatecano Javier Acosta Escareño, ganador del Premio de Poesía Aguascalientes 2010, señaló que ""la poesía sucede, no la posee uno"", al referirse a la obra ganadora titulada ""Libro del abandono"", cuya concepción dijo, ""padecí de la misma manera en que se padece un sueño"".
Durante la presentación del volumen coeditado por Era, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA-Conaculta) y el Instituto Cultural de Aguascalientes, en la que estuvo acompañado por los poetas Juan Domingo Argüelles -quien formó parte del jurado del certamen- y Luis Alberto Arellano, Acosta aseguró que la poesía nos hace poner los pies en la tierra, porque su misión es desmontar el delirio.
""La poesía, el arte, entabla una lucha a muerte contra el nihilismo; la poesía, el arte, entabla una lucha a muerte en favor de la vida; permite desmontar el delirio, abrir un claro para la vida, dejar que el hombre ponga otra vez los pies sobre la tierra"", puntualizó el también doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid.
Acosta aseguró que el ""Libro del abandono"" intenta renunciar a los artilugios de la voz, renunciar cuando es posible a lo meramente poético para aproximarse a la poesía. ""Pensé que este libro debería leerse en voz baja, tan baja que pudiera ser escuchado con sólo poner la vista encima. Estos poemas salieron bien, a pesar de mí, pero no gracias a mí. No hay demasiado mérito, si acaso merezco el mérito de haber acomodado los poemas, haberlo engargolado, escogido un buen sobre y enviado a la dirección que señalaba la convocatoria"", apuntó.
Juan Domingo Argüelles, quien formó parte del jurado del premio, al lado de Antonio Cisneros y Tomás Segovia, definió a Javier Acosta -a quien conoció hace muy poco en la entrega del galardón- como un poeta que sabe lo que quiere y además, sabe decirlo. ""Leerlo para mí fue un descubrimiento y conste que no todos los días se descubren poetas"".
Aseguró tener claro que no escribió el libro para ganar un concurso sino para no perder la vida, como a su juicio se deben escribir todos los libros de poesía, ""para que luego el azar y la necesidad hagan su parte y a lo mejor, hasta logren el premio en un certamen"".
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