"Verónica Huesca * CP. Hoy se celebra el Día de la Libertad de Prensa, que fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas.
La iniciativa para promover ese día partió de la UNESCO, que en un documento publicado en 1991, titulado ""Fomento de la Libertad de Prensa en el Mundo'"", había reconocido que una prensa libre, pluralista e independiente era un componente esencial de toda sociedad democrática.
Desde entonces, la UNESCO subraya la importancia de la libertad de prensa como base de la democracia.
En México fue en 1951, cuando durante la presidencia de Miguel Alemán, se establece esta fecha como el 7 de junio.
""La Libertad de expresión es la piedra angular de nuestras democracias. La democracia es indispensable para la paz y el desarrollo dentro y entre nuestros países. La Libertad de prensa es una parte clave e indivisible de la libertad de expresión"", senala la Declaración de Santiago aprobada en Latinoamérica en 1994.
Por otro lado, la Sociedad Interamericana de Prensa expresa: ""Sólo mediante la libre expresión y circulación de ideas, la búsqueda y difusión de informaciones, la posibilidad de indagar y cuestionar, de exponer y reaccionar, de coincidir y discrepar, de dialogar y confrontar, de publicar y transmitir, es posible mantener una sociedad libre"".
La UNESCO ha denunciado que muchos periodistas han sido asesinados en el mundo, y que varios de esos crímenes permanecen impunes. De hecho, han senalado a México, como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, hecho que se continúa evidenciando más recientemente con la ejecución del periodista de Televisa Amado Ramírez, o la desaparición del corresponsal de TV Azteca en Monterrey.
Todos debemos estar comprometidos con la defensa y el fortalecimiento del derecho a la libre expresión de nuestro pensamiento, pero también al de los otros, aunque sean opuestos a los nuestros. Toda persona tiene derecho a opinar por cualquier medio de comunicación, sin que la cantidad de los que coincidan o disientan sea una variable que dé mayor o menor posibilidad de ser escuchado. Ésta es una de las bases del derecho a disentir en toda sociedad democrática.
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