La revista que cimbró al Partido Comunista

Libro editado por el Fondo de Cultura Económica. Cortesía
Libro editado por el Fondo de Cultura Económica. Cortesía

Entre 1980 y 1981, El Machete era una revista de referencia. Nació por iniciativa del Partido Comunista y entre sus filas contó con Roger Bartra, en la dirección, y con la colaboración de Humberto Musacchio, Lourdes Grobet, Rafael López Castro, Alberto Castro Leñero y Christopher Domínguez, entre otros. Al interior de sus páginas se comenzaron a debatir problemáticas como la legalización de la marihuana o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Después de quince números, la publicación fue cancelada por iniciativa del propio partido. En esta ocasión el Fondo de Cultura Económica trae a la luz todos los números de esta revista en un volumen editado por Gerardo Villadelángel, quien habló al respecto.

¿Por qué recuperar El Machete?

Recuperamos El Machete por distintas causas. Roger Bartra, Luciano Concheiro y yo, pensamos que podría ser bueno. Bartra lo entendía como un proyecto histórico, con una propuesta épica, fue una revista legendaria en cuanto a los horizontes editoriales de México en la última parte del siglo XX. La fundó el Partido Comunista de los años ochenta. Promovió el desparpajo, la broma inteligente y la autocrítica en la izquierda las formas. Así como nuevas narrativas y formas de promover la cultura política. Buscaba desprenderse de los discursos rancios y reaccionarios que tenían que ver con la dictadura del proletariado, con la imagen de la política a través del campesinado para formular desde la ciudad y el centro, otras formas de acercamiento.

¿Se convirtió en una revista incómoda para el Partido Comunista?

Sin duda, fue muy incómoda. Dicho por el propio Bartra, ejemplificó la división de la izquierda y por ello tuvo apenas quince números. Para mí como editor del libro, el rescate me parecía un ejercicio fundamental para volver al antecedente del Roger Bartra editor.

La revista fue un laboratorio editorial en muchos sentidos….

Por supuesto, fue una plataforma dirigida en lo visual por Rafael López Castro. Su diseño fue algo excepcional que quisimos ponderar. De ahí que intentamos mantener viva su propuesta estética, que en su momento contó con la participación importante de Alberto Castro Leñero y Germán Montalvo.

¿Hasta qué punto la publicación se convirtió en el reflejo de la izquierda mexicana?

Es un reflejo que permanece y por lo mismo es un ejemplo, fue una revista que no se editó sobre algodones. Fueron permanentes las tensiones, discusiones y rupturas con gente al interior del partido y con colaboradores que se desencantaron por los nuevos discursos propuestos por Roger Bartra. La autocrítica nunca se asimiló y eso llevó a cerrar la revista. Algunos de los integrantes del partido decían que los contenidos eran pornografía pura y dura. Militantes como Jorge G. Castañeda o Amalia García, pedían la cabeza de Bartra, cosa que finalmente se logró.

Aquello demostró los desempeños de una izquierda con poca capacidad de reflexión. Al lanzar esta edición estamos mirando al pasado para ver si conseguimos ver al futuro en cuanto a nuevas narrativas y formas de búsqueda de argumentos teórico políticos desde la izquierda.