No fue fácil para María Reyna González pisar los escenarios neoyorquinos. Y no porque el público no reclamara su talento; al contrario, hacía un lustro que tenía ofertas para hacer giras por varias ciudades de Estados Unidos, entre estas Nueva York y Los Ángeles. Pero a Reyna le negaron la visa que al resto de su equipo sí le concedieron, lo que hizo imposible su viaje.
Sin embargo, para la cantante oaxaqueña no hay límites, según expresó al bajarse del tren en Grand Central. “Estar en esta ciudad significa mucho para mí porque hace cinco años, cuando no pude venir porque no me dieron la oportunidad de viajar, no me rendí y pensé que al final lo iba a conseguir”, declaró.
“Lo único que sabía es que tenía que seguir intentándolo. Así que esperé. Y el tiempo ha dado sus frutos porque estos primeros días de estar aquí, de poder pisar estas calles, me hacen sentir que esto es una inspiración para muchos jóvenes que quieren cruzar de manera legal y que tienen que tener paciencia porque, ¿cuántas personas aspiran a llegar de este lado y, si no logran los permisos, se tienen que venir sin papeles?”, añade.
La cantante mixe reconoce que tiene un don, el cual es su voz y le ha abierto puertas en el mundo. “He estado en diversos países y algo que he experimentado es la conexión con los mexicanos expatriados que añoran volver a nuestro país. Traerles un cachito de México con mi canto, con mi música, es maravilloso”, afirma.
Ahora, María Reyna ofrece una serie de conciertos como parte de su tour Orgullosa Soy Raíz, pero se da un tiempo para estrechar lazos. “Hace un par de días estuve en un encuentro de indígenas que vienen de todas partes del mundo. Fue como encontrar a mis hermanos y entender que ellos también llegan aquí para luchar por sus sueños. Se siente la nostalgia de la gente y el esfuerzo tan grande que hacen al dejar lo suyo”, reflexiona.
Ángeles en su carrera
Reyna confía en el trabajo diario para lograr sus objetivos y alcanzar el éxito que, en este caso era actuar en Estados Unidos. “Llevo 14 años picando piedra con Joaquín Garzón, mi director musical, y su esposa, que es nuestra ‘manager’. Y no hemos dejado de pelear para que nos abran las puertas. Lo cierto es que siempre se encuentran ‘ángeles’ como Jorge Fierro, que es quien nos recibió aquí en Nueva York y que ha hecho todo lo posible para que esta semilla crezca. Por ejemplo, yo venía por un evento y ahora ya son cuatro”, refiere.
El sábado pasado se presentó en el teatro de Stamford, en Connecticut; este 1 de abril en University Settlement, en Manhattan, y el 4 de abril estará en el Delaware Art Museum de Wilmington. “Justamente la vida se trata de eso, de ir construyendo poco a poco”, comparte la oaxaqueña para quien el camino es tan importante y disfrutable como el resultado. “Entiendo que todo tiene que irse dando con tiempo. Yo empecé con un público de 10 personas que luego fueron 100, 500, mil, hasta llegar a estar como invitada en el Auditorio Nacional con 10 mil personas”.
La soprano nacida en Santa María Tlahuitoltepec solo quiere ser escuchada, porque dice que cuando hace música se produce magia a su alrededor. “Y no importa si estás dentro de tu casa, de un recinto o de un teatro. Por eso es que no me da miedo que se llene o no un sitio en el que me presento”, señala.
Su valentía y su arrojo se los dio su madre. “Es una mujer maravillosa que siempre me dijo que detrás de esa montaña había otra vida y otro mundo que yo tenía que conocer. El primer paso fue cruzar desde mi pueblo hasta Guadalajara —en donde estudió canto—. Después fue ir a la Ciudad de México y luego, ¿por qué no?, a Nueva York”, relata.
Tributo a sus raíces
Hoy quiere, a través de su voz, enaltecer sus raíces, pues Reyna canta en lenguas indígenas como mixe, maya, zapoteco, mixteco, rarámuri y nahuatl, y se centra en géneros como el jazz y el bolero. Después de la gira americana vendrán presentaciones en Chile y luego en Europa. “Todo tiene un proceso y un porqué. Cuando surgió la oportunidad de venir aquí era por un evento puntual y ahora estaremos 20 días sin parar”, detalló.
También formará parte de un proyecto para limpiar toda la zona de Xochimilco, interpretando una canción escrita en español y náhuatl, “Canal nacional”. Será presentado en un evento privado este 31 de marzo en el Rockefeller Center.












