Jesús como un ser humano que se enoja, con debilidades, sumiso, con amenazas constantes de ser tentado por el mal, cuando guiado por el Espíritu Santo es llevado al desierto donde tiene que ayunar por 40 días y 40 noches, dejando ver un semblante de abandono, sin fuerzas y débil pero fuerte de fe ante las provocaciones del tentador.
Es el tema de la obra producida por Hiram Marina, con la actuación de Mikele de la Fuente como Jesús, estrenada el sábado en el Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa, con la participación de 10 actores en escena. La tentación, título de la puesta en escena, está inspirada en el Evangelio según San Mateo del Nuevo Testamento, capítulo 4, versículos 1 al 11.
En entrevista con Mikele de la Fuente, quien además hace su debut como actor de teatro, habló sobre esta forma distinta de enfrentarse al público, pues él lo ha hecho a través de sus interpretaciones como cantautor.
Expresa que fue un paso muy grande pero que no está peleado con su carrera como cantautor, porque al final de cuentas es un escenario y va dirigido a un público. “Pero el hecho de transmitir con diálogos, con actuación, al hecho de transmitir con mis canciones, pues es muy diferente, y es mundo totalmente distinto”, refirió.
Para él fue muy importante experimentar esta faceta, pues se sale de su zona de confort, ya que el actor tiene la encomienda en esta obra de interpretar a un personaje mundialmente conocido: el Hijo de Dios. “Interpretar a Jesús es algo que Dios puso en mi destino, pues es un personaje que todos conocen, no es un personaje inventado como en otras historias en donde si no lo haces bien, nadie se da cuenta”, señaló.
“En este papel se especifica muy bien cómo fue y cómo vivió Jesús, a través de la Biblia; qué fue lo que hizo, cómo actuaba, cómo pensaba, cómo predicaba, y entonces todo esto tuve que metérmelo en mi cabeza para saber interpretar a Jesús, y fue una bendición porque no sólo aprendí los diálogos de memoria sino que los concientizaba”, explicó Mikele.
De igual forma, comentó que esta obra le ha servido para ser mejor persona, porque, a fin de cuentas, “seas de la religión que seas, todas estas enseñanzas están hechas con la finalidad de crear mejores corazones, de dejar a un lado los pensamientos negativos”.












