En medio de aplausos y “vivas” el artista plástico Francisco Toledo inauguró la exposición “Duelo”, en el Museo de Arte Moderno (MAM). El tema de la muestra, integrada por 95 piezas de cerámica, gira en torno a la violencia, los desaparecidos, las huellas de la delincuencia y el dolor.
Sin embargo, el artista visual, promotor cultural y activista no pierde la esperanza de que se haga el milagro y las cosas cambien. “No sabemos qué va a pasar en México. No sabemos si la violencia va a parar, o la habrá en toda la República... o ya la hay. No sé, ojalá que no, pero no sabemos. Hay gran inconformidad en todo el país, hay injusticia y mucha pobreza que también empuja a las personas”, expresó Toledo, quien se reunió con un reducido grupo de reporteros para aclarar dudas.
A la pregunta de si tiene esperanza, después de soltar una pequeña risa, el expositor contestó: “Pues, ahorita digo que sí”. Se le recordó que no ha sido inmune a esta situación de inseguridad, ya que lo han amenazado por su activismo social: “Sí, pero hasta ahora no ha pasado más allá de las amenazas y, bueno, allí estamos. A ratos tenemos miedo, a ratos no”.
En el encuentro con la prensa, donde también estuvo presente la escritora Elena Poniatowska, efectuado después de un recorrido por la muestra, en la mañana, Toledo prefirió en todo momento hablar de la obra que desde hace medio año empezó a preparar para el MAM, en el taller La Canela, de Claudio Jerónimo López Cedillo, en San Agustín Etla, Oaxaca. Conoció al ceramista hace 30 o 40 años en el taller de Hugo Velázquez, en Cuernavaca, Morelos.












