"Verónica Huesca * CP. Desde tiempos prehispánicos, el hombre ha imitado las virtudes de los animales poderosos, para demostrar su dominio frente a la sociedad; de esta forma, la concepción de los animales fantásticos, antropomorfizados u hombres animalizados es representativa de las culturas zoque y maya, de acuerdo con los vestigios hallados y los estudios realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia en Chiapas.
En el marco de la mesa redonda sobre literatura y arte fantástico con motivo de la exposición ""Toledo-Borges: zoología fantástica"", que tuvo lugar la tarde del martes en el Centro Cultural de Chiapas ""Jaime Sabines""; el ponente Eliseo Linares, investigador del INAH con especialidad en arqueología, senaló que eran el búho, el murciélago y el jaguar los principales animales que los mayas y zoques en Chiapas utilizaban para crear un enlace entre la deidad y el ser mortal, y en otros casos también representaban la fortaleza, la divinidad y el poder.
""En la época antigua había esa creencia. Los animales poderosos con alguna virtud, ya sea por su destreza, habilidad, belleza, agilidad o por su fuerza, integraban el pensamiento prehispánico para generar seres poderosos, principalmente deidades, pero también otros entes y fuerzas que podían tener control sobre la lluvia, el tiempo y, en especial, sobre la vida de los hombres"", explica Linares.
""Los humanos han copiados de los animales aspectos que les parecen sorprendentes, envidiables o admirables, generando seres imposibles o fantásticos, que forman parte de la imaginería y la religión no sólo de nuestro país, sino de todo el mundo"".
Tal como sucede a través de la exposición ""Zoología fantástica"", que se encuentra en la galería del Centro Cultural ""Jaime Sabines"", la cual dio pie a esta ponencia. El pintor mexicano Francisco Toledo ilustra textos de Jorge Luis Borges, con seres fantásticos, basados en la mitología, la creatividad y en las concepciones prehispánicas.
""Los animales que más se destacaban eran aquellos que poseen una cierta virtud, por ejemplo, la serpiente, los felinos, los animales de la noche como el murciélago, los búhos, y animales pequenos que podrían servir como conexión entre humanos y dioses, entre los vivos y los muertos"", agrega el arqueólogo.
En Chiapas, aquel animal derivado del felino que manifiesta poder y cargo especial dentro de los grupos prehispánicos y de los actuales es el jaguar, porque los jefes de algunas etnias, que poseen el bastón de mando, tienen como nahual a dicho felino. Eran los zoques de los estratos altos quienes se deformaban el cráneo similar al del jaguar, con el fin de tener una descendencia mítica.
Por su parte, la lechuza, posee la virtud de mantener la comunicación con seres de otro mundo, es decir, una especie de gobierno ultra-terrenal que se comunica con el mundo del ahora.
""Se pensaba que por su vida nocturna, la lechuza podría transitar entre el mundo de los muertos y el mundo de los vivos, de ahí, el dicho 'cuando el búho canta, el indio muere'.
El búho aparece en algunos códices prehispánicos como el mensajero de los dioses y, en especial, como mensajero de los dioses de la muerte y los dioses nocturnos que se comunican con los dioses del día y los dioses humanos vivientes"", cuenta el investigador Eliseo Linares.
Por su parte, el murciélago era el guardián de la entrada del mundo de los muertos y un vigilante de las cuevas, significando la fuerza que lleva a los muertos hacia su destino final, incluso es el hermano gemelo del dios de la muerte, el cual puede aparecer descarnado, a manera de esqueleto o cráneo, o llevando atributos de murciélago para significar que se trata de un ser nocturno, ya que los poderes de la muerte están siempre relacionados con los soles que no brillan, es decir, con los soles azules que viven en el mundo de abajo.
Otro ser que forma parte de este colectivo fantástico es el venado, que permite atraer las lluvias, y alejar la sequía.
Los vestigios arqueológicos hallados, referentes a esta cosmovisión, han sucedido en sitios mayas como Yaxchilán, Palenque, Bonampak, Chinkultik y Tonalá, lugares en los que se encontraron sepulturas y en donde a los senores de alto rango se les adjudicaron cuestiones felinas como piel, colmillos o cráneos de jaguar.
Mientras que algunas piezas como incensarios, hombres animalizados, hombres lechuza, jaguares u hombres murciélago fueron hallados en las cuevas mayas y zoques de Chiapas, ubicadas en la reserva de la Selva del Ocote, en el Canón Río la Venta, en cuevas de Chiapa de Corzo y Ocozocoautla.
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