Larguísima campana

"Ma. Antonieta Valera de la Torre. * CP. En este ano, al igual que en todos, podremos constatar que después de las fiestas patrias, incluso antes de los festejos del Día de Muertos, aparecen sorpresivamente las navidades comerciales, las tiendas y los medios se llenan de mensajes navidenos cuando aún no hemos quitado las banderitas tricolores. Igual nos sucede con las campanas electorales, pero con el disgusto que producen por la sensación de ser como una enfermedad crónica y con dinero público.

zPero alguna vez hemos dejado de estar en campana electoral?, nos podemos preguntar ahora. Y existe una respuesta: Sí, cuando vivíamos bajo el régimen priísta o ""la dictadura perfecta"", como la llamó Vargas Llosa.

De aquí hasta el 2012 no habrá tregua, ni siquiera en Nochebuena. Es un fastidio aunque no representa problema, porque como ciudadanos ya estamos acostumbrados a prescindir o sobrevivir a la propaganda.

Quiero decir que la gente no se suicida porque no pueda comprar la píldora azul; no se pega cabezazos en las paredes por no tener ese automóvil que da confianza aunque el dueno sea un ejemplo de delincuente, y no padece de insomnio por no contar con el servicio telefónico y de internet que le aconseja un perro ""selecto y distinguido"".

Pero el fastidio es por estas larguísimas campanas, en donde los ciudadanos nos chutamos mensajes mediáticos que poco tienen de verdad y mucho de telenovela con actrices y show. Ahora constatamos que a través de ""casting"" los del partido verde eligen su voz e imagen, en artistas como Raúl Araiza y Maite Perroni, personas que te venden ideas que leen de un panfleto, igual que aconseja el perro o la jirafa.

Es claro que muy poco les importa a los duenos de las televisoras su responsabilidad ante la construcción de la pluralidad política del país; ellos desean recuperar el negocio millonario que implican las campanas políticas, están urgentes de obtener más poder político para salvaguardar sus intereses y el de sus peones o clientes, como por ejemplo la aprobación de la abominable ""Ley Televisa"", que evidenció quién sirve a quién en el congreso.

Esperemos que la sobredosis de campana no produzca esos efectos de rechazo en los ciudadanos, que tanto enervan a los sociólogos y politólogos al servicio de la partidocracia y de la mediocracia.

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