Las actrices de la serie Las Bravas F.C. confiesan que antes de ser parte de esta producción ignoraban lo que implicaba ser parte de la Liga Mexicana de Futbol Femenil o cuánto ganaban las integrantes por jugar en alguno de los equipos.
Ahora, que estrenan la segunda temporada, se dicen más conscientes de estos temas y felices de visibilizar este lado del deporte. “Cuando se estrenó la primera temporada algunas jugadoras me mandaban mensajes a mi Instagram diciéndome que se sentían apoyadas por esta serie, esto es una de las cosas valiosas, ya que muchas veces el deporte femenino no es apoyado”, expresó Kariam Castro, quien da vida a Adriana.
La actriz explicó que esto sucede porque tanto ella como el resto del equipo se han inspirado en las experiencias que algunas jugadoras les han contado, buenas y malas, las que, de alguna forma, les ayudan a comprender la problemática que viven día con día.
En esta segunda entrega de Las Bravas Adriana (Kariam Castro), Renata (Ana Jimena Villanueva), Majo (Mariané Cartas), Lorena (Paola Cuarón) y Hache (Keyla Caputo) ya lograron consolidarse como uno de los mejores equipos de futbol, hasta que sucede una fractura entre ellas debido a la salida de Claudia (Ana Valeria Becerril), su portera. La esperanza regresa de la mano de su entrenador Roberto Casas (Mauricio Ochmann), quien contará con apoyo en la dirección del equipo y traerá una jugadora sorprendente: Julia (Alicia Vélez).
En esta nueva entrega, que ya está disponible en la plataforma Max, el espectador experimentará el hecho de que Las Bravas ya no son solo niñas jugando futbol, sino también mujeres experimentado la vida adulta como hijas, parejas y amigas. “Esta temporada mostrará cómo estas niñas, a partir de ciertos objetivos que tienen, llegarán a uno en común, y esto las lleva a hacer cosas increíbles, no solo maduran, también se equivocan y aprenden muchísimo”, señaló Keyla.
Incertidumbre
Alicia, quien es quien se integra a esta historia en esta segunda entrega, reconoce que pasó por un proceso de incertidumbre debido a que no había trabajado con ninguna de las otras chicas, esto fue un temor que, dice, se desvaneció desde los primeros entrenamientos, pues la recibieron muy bien, incluso le enseñaron cómo manejar un balón en la cancha.











