Las diez reglas de oro para educar a tus hijos

"Chiapas * ALECH. La escuela para quienes tienen hijos ha sido un reclamo constante de los propios padres, que en su diario quehacer como educadores se percatan de que los antiguos cánones de la educación familiar no resuelven la problemática actual. Además, se encuentran en la disyuntiva de replicar la disciplina tal y como ellos la recibieron o adaptarse a los nuevos tiempos de permisividad -ambos extremos riesgosos-, en donde los más afectados son los niños y jóvenes que se ven en un momento con una permisividad que les deja una libertad inmanejable, y cuando fallan, la restricción absoluta de actividades se perfila como el mejor correctivo por parte de sus padres.

En una plática con adultos mayores es frecuente escuchar que con añoranza se quejan de que sus hijos ya no son como los de antes; ellos sí respetaban, no rezongaban, una mirada y el hijo sabía lo que debería hacer; en el caso contrario, ya sabía lo que le esperaba. El padre tradicional no hablaba con sus hijos, sino que hablaba a sus hijos en una comunicación unilateral en la que suponía que ellos deberían saber que si se les regañaba, castigaba, humillaba, agredía física y mentalmente era por su bien. Definitivamente la fórmula correcta para desarrollar ambivalencia hacia los progenitores con una mezcla de resentimientos y afectos no expresados, distancia emocional que por lo general sirve de ejemplo de la crianza perpetuando el error.

Es deber de los padres propiciar una infancia y una juventud felices, libres de resentimientos, siendo los padres la base segura para sus hijos y al mismo tiempo la guía para su formación moral y de valores.

Hoy, la Editorial Árbol presenta el libro ""Las diez reglas de oro para educar a tus hijos"". Paso a paso, Eduardo Aguilar Kubli guía al lector hacia un cambio de actitud ante la educación de niños y jóvenes. Aguilar Kubli nos lleva de la mano por el camino de una crianza comprensiva y respetuosa; los errores son manejados como la oportunidad de crecimiento tanto del padre como de los hijos; el respeto fundamentado en la comunicación y la confianza mutua no dejan espacio para intervenciones mal intencionadas, ajenas al seno familiar, y sustituye al antiguo concepto de respeto como sometimiento a la voluntad del más fuerte. De esta manera, los hijos encuentran en el hogar el espacio de comprensión necesario para el fortalecimiento de su autoestima, creciendo con más seguridad en sí mismos.

El libro no sólo es una guía para la educación de los hijos; es también un libro para la educación de los padres. Un libro que no debe faltar en la biblioteca familiar.

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