Las hierbas| base de la comida prehispánica

"MdR. * CP. Como un homenaje a sus nanas Joaquina y Herlinda, quienes le transmitieron el amor por la comida sencilla y al mismo tiempo refinada e impregnada de aromas milenarios, María Friscione de De la Rosa recopiló un conjunto de recetas de platillos veracruzanos que se degustan en Xalapa y Coatepec, desde sopas, ensaladas, guisos, chiles rellenos, tamales y postres, hasta información sobre tés curativos.

Esta selección de comidas veracruzanas se encuentra en el libro ""El sabor de las plantas de Veracruz"", que es parte de la Colección Cocina Indígena y Popular de la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas del CONACULTA.

Al evocar los recuerdos de las mujeres que preparaban la comida en su casa paterna, la autora escribe que sus nanas le explicaron qué era cada hierba y para qué servía: ""Estas mujeres, Joaquina y Herlinda, traían historia a cuestas, escrita con hierbas y especias. Allí conocí la flor del colorín, los quelites, las verdolagas y las hormigas con alas"".

María Friscione afirma que reconocer, recolectar y transformar estas hierbas en comida, es un ritual que viene desde la época prehispánica y que se ha conservado gracias a la sabiduría ancestral de sus habitantes.

""Las plantas silvestres, junto con los frijoles, el chile y el maíz constituyen la dieta básica"", expresa.

Encontró además que los hongos, los nopales o los chayotes sustituyen a la carne y que las recetas se transmiten de madre a hija: ""De receta en receta vamos haciendo la historia, con la suave tortilla envolvemos la vida; con la cebolla, el chile y el cilantro la sazonamos y con el humilde epazote la llenamos de aromas"".

La autora rememora en su texto que cada época del ano le traía nuevas sorpresas: ""Noviembre, los tamales de Todo Santos; octubre, sus chayotes recios hervidos con sal; en la estación de lluvias, los hongos silvestres"".

Este texto ofrece datos importantes sobre la cocina veracruzana, como que el juinicuil es un árbol usado para sombrear los cultivos de café, pero que también sirve como botana, como puré y para rellenar enchiladas; además aprendemos acerca de los tamales de flor de izote, los xocos de Ixhuacán y el uso culinario de las hojas de acuyo, que sirven para hacer tamales.

La obra habla también sobre la elaboración del jugo de piananona, las chirimoyas con jugo de naranja, los cocoles de queso de Perote, las sopas de chayotextle, el nozole, el chileatole, etcétera.

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