Las historias de la historia

"Sara Regalado * CP. Enclavada en el pleno verde impactante de la selva negra, en Chiapas, tuvieron que pasar varios siglos para que la zona arqueológica de Bonampak se diera a conocer al mundo.

Fue un 9 de febrero de 1946 cuando el explorador norteamericano, esposo de una indígena tseltal de la zona de Ocosingo, Carlos Frey, acompanado de un norteamericano más y de un séquito de lacandones y chicleros que lo guiaron al lugar, conociera y difundiera la existencia de una acrópolis maya que hoy sabemos abarca 3 mil 500 hectáreas de la Lacandona.

La historia de este ""descubrimiento"" y, posteriormente, del trágico suceso de la muerte de Frey está llena de controversias y, como un pasado enigmático al que está sujeto la humanidad entera, en este caso también hay muchas cosas que faltan por ser entendidas, tanto culturales como arqueológicas, científicas e históricas.

En entrevista, el arqueólogo Alejandro Tovalín, quien ha estado a cargo durante los últimos 15 anos del proyecto de Bonampak, comparte detalladamente la historia del antes, durante y después del descubrimiento de este sitio.



Quién lo descubrió

Hoy en día sobrevive uno de los lacandones que convivieron con Frey en esa época, Kin Obregón. Él comenta de viva voz que su papá ya les hablaba de ese lugar. ""Si fuese así, tendríamos que darles el mérito a los propios lacandones del descubrimiento de la zona arqueológica; son quienes lo conocen antes que otra persona, y no necesariamente porque fueran los habitantes que estaban en las inmediaciones de estas ruinas, ni porque fueran los descendientes directos de lo que ahora son estas ruinas, dado que ellos son gente proveniente de la península de Yucatán, que huyendo de los hacendados espanoles en el siglo XVII, fueron penetrando más al sur de la península y de ahí se dividieron. Unos se quedaron en el Petén y otros en lo que es la Selva Lacandona; por lo tanto, podemos decir que los lacandones lo descubrieron a principios del siglo XX"", explica el arqueólogo, y anade que a Carlos Frey se le puede dar el mérito de darlo a conocer.

Aparte de los dos norteamericanos que realizaron la expedición en febrero del 1946, había un personaje más: Giles Healey, un norteamericano que estaba realizando una serie de filmaciones sobre costumbre de grupos étnicos, sufragado por la United Fruit Company, companía estadounidense que comercializaba plátano. Él, en 1945, contrata a Carlos Frey para hacer un recorrido en la Selva Lacandona, y a su vez acepta en la expedición a John Bourne, otro estadounidense con influencias en su país, con gran poder adquisitivo y recomendado por la companía frutera.

Concluyen su recorrido en 1945 y Healey le pide a Frey que por favor se encargue de llevar a la ciudad de México a Bourne y que empezando el nuevo ano lo llamaría para hacer otra expedición. Así lo hizo Frey, pero al salir de la selva, Bourne le propone a Carlos que prosiguieran los dos solos la expedición, y en febrero de 1946 se internan en la selva y llegan con José Pepe Chambor, un lacandón que les comparte que existía este sitio arqueológico. Según Bourne, fue el 6 de febrero; según Frey, el 9.

Una controversia más se suscita cuando ""en la descripción que hace Frey, que poco después publican en una revista nacional que se llamaba 'Vida', no hace mención alguna sobre el templo de las pinturas, lo cual para los que conocemos el lugar, que hemos tenido que explorar estos vestigios para su investigación, lleno de vegetación, es muy extrano, ya que es un templo muy grande, es el centro económico, religioso y político de la acrópolis. Es muy raro que no lo haya visto, ni que sus informantes no le hayan dicho que ahí había algo muy especial. Entonces él hace un registro de todos los edificios que hay en la zona, menos de ese"", como lo recuerda Tovalín.

De ahí surge la polémica posterior con Healey, quien regresa al área lacandona, platica con ellos y los convence de que lo lleven a las ruinas. Llegan al lugar, y ""ahí hay un hálito de misterio: recorriendo la acrópolis, de repente los lacandones, en lo que estaban ahí esperando que el senor viera y fotografiara, ven pasar un venado, le piden ayuda a Healey para cazarlo, pero el venado se esconde en una supuesta cueva. Cuando se acercan, ven que no es una cueva, es un edificio. Cuando entra Healey se oye el rugido de un jaguar, ven salir de ahí a un jaguar negro que huyó; después de la sorpresa, al iluminar el cuarto, ve que está lleno de pinturas, por dentro se da cuenta de que el edificio tiene tres cuartos y que todos están repletos de pintura mural, sale de ahí y se comunica inmediatamente con el Instituto Carnegie de Washington, financiadores de su trabajo, y a partir de ahí la noticia dio la vuelta al mundo"", anade.

Quedó el asunto en que Frey había sido el descubridor del sitio y Healey el de los murales, que finalmente es la parte más preponderante del lugar, pero hubo un proceso de varios anos en pugna por no darle el crédito a Healey. Era el periodo en México de la época cardenista, que fue muy rica

para la cultura en general, con un corte nacionalista. Entonces, inmediatamente, los muralistas arropan a Frey, porque Healey representaba más bien el colonialismo. ""Fue una pugna durísima que acaparó los medios de comunicación en esos anos"", asegura el investigador del INAH.



Muerte de Frey

En 1949, el gobierno mexicano genera la primera expedición oficial al lugar a través del INBA y llevan a Frey como guía de un equipo multidisciplinario que comienza a introducirse por grupos a Bonampak.

""Frey comenzó a ayudar a meter las cosas a través de los arroyos, todavía un día antes de lo que fue el trágico suceso: la muerte de Frey y de Franco Lázaro Gómez, el artista grabador chiapacorceno. El expedicionario dio muestras de cómo dominar una situación difícil cuando sacó a unas mulas que se habían quedado atoradas en medio de un río.

Al siguiente día tenían que introducir un generador eléctrico y la forma más fácil era llevarlo a la orilla del río Lacanhá, ahí había que bajar en lancha varios kilómetros hasta un punto en el que solamente distaba un kilómetro de la zona arqueológica"", relata.

En la lancha salieron Carlos Frey, el artista chiapacorceno Franco Lázaro y un fotógrafo, quien fue el único sobreviviente de aquel accidente y platicó que se había volteado la lancha y que ya no pudo hacer nada para salvar a ninguno de sus dos companeros.

Según platica Tovalín, el maestro Jorge Olvera, arqueólogo y artista plástico, fundador del Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas, este camarógrafo había trabajado con Healey, y de ahí salía la suspicacia de senalar que este personaje tenía algo que ver con la muerte de Frey y de Franco, ya que el asunto de Bonampak había resultado para Healey un golpe terrible a su reputación.

""Esta historia salta hasta el 90, cuando se exhumaron los restos de Carlos Frey, se abrió el ataúd y el cráneo tenía un hoyo producido por un golpe de algo sólido. Con este asunto se acrecentaba el cuestionamiento, zfue un golpe de muerte? Comentan que al exhumar los restos de Franco Lázaro también tenía una fractura de un golpe.

Hay un grabado de Franco Lázaro que realizó durante la expedición en donde pone a todo el equipo: están juntos él, Frey y Olvera, y arriba de ellos una calaverilla; quizá fue una premonición, También, uno de los últimos grabados que realizó fue de su tumba.



Los murales

Al hablar de la importancia cultural e histórica que tiene aquel sitio, es imposible no remitirse al Templo de los Murales. Su valor radica, entre muchos otros aspectos, en que ""lo que nos dejaron plasmado ahí fue la visión de los antiguos mayas respecto al mundo y al propio ser humano, la forma de representación del cuerpo es bastante realista.

Tenemos fisonomía, complexiones, vestimenta, rituales, música (instrumentos), en un manejo pictórico muy avanzado para su momento si lo comparamos con lo que sucedía en ese entonces (ano 700) en Europa, en el medioevo, donde tenemos representaciones bastante deficientes del cuerpo humano; acá se ve movimiento en la expresión de los cuerpos. Todos estos parámetros permitieron dar un cabal avance en la visión maya de ese momento y darle cuerpo.

Respecto a la arqueología, encontramos que son los materiales que produjeron en las antiguas sociedades, elementos que no llegaron a nuestros días, que se deterioraron por ser material org*nico, como textiles, objetos de madera, plumas... todo eso está ahí representado junto con otros objetos que sí permanecieron, pero que entonces tenemos con qué compararlos"", explica Alejandro Tovalín, quien ha realizado diez estudios de campo en la zona de Bonampak a partir de 1993.



Lo que hay y lo que falta

Hasta 1960 es cuando empieza un trabajo arqueológico formal de Bonampak; sin embargo, se suspende por un tiempo. ""Nosotros, desde el 93 retomamos el proyecto, no con continuidad porque vivimos en un país donde la cultura vale poco y los presupuestos no caen para este lado, pero en 10 temporadas de campo hemos hecho un buen avance sobre la arqueología del lugar, no sólo en cuanto a la pintura, sino también en cuanto a la realidad cotidiana del pueblo que habitaba Bonampak.

El sitio tiene una dispersión de conjuntos habitacionales muy grande, no están juntos, hay áreas abiertas que posiblemente estuvieran dedicadas a la agricultura; eso es algo que falta determinar, estudios de tipo químico y físico para establecer la calidad de la tierra y ver si hay restos de lo que pudo ser un cultivo.

Hemos detectado alrededor de 150 conjuntos habitacionales fuera de la acrópolis y la gran plaza, a lo largo de 3 mil 500 hectáreas"", según Alejandro.

Otro de los temas que faltan por determinar es el del cambio climático y las razones de la sequía ocurrida a finales del siglo VIII, la cual ocasionó el abandono de las ciudades y la caída del sistema económico, guerras civiles, muerte o huidas de las zonas.

Finalmente, en cuanto a la pintura, también hace falta comprender cuál es el origen o desarrollo de esta supuesta tradición pictórica. Tovalín explica: ""No se han encontrado en la región vestigios de tal magnitud o de tal complejidad.

Esto nos hace pensar que es una técnica que no surgió en Bonampak, que fue importada, posiblemente de Yaxchilán, aunque ahí tampoco hemos encontrado muchos vestigios; entonces aún es una gran duda que queda en el aire"".



Objetivo

Asimismo, refiere el arqueólogo: ""Al final ese es nuestro trabajo, entender cómo funcionaban las antiguas civilizaciones, ver que es útil rescatarlo hoy en día, como este asunto del calentamiento, cómo se suscitó, ante una población creciente que implicó la deforestación, algo que vemos hoy, pero con más agravantes.

Lástima que, aun cuando esto se comprobara en el pasado, tenemos en contra que los políticos actuales no tienen los oídos abiertos a lo que se va encontrando. La ciencia, muchas veces, desafortunadamente, en nuestro país es un adorno. Sin embargo, las investigaciones necesitan recursos; éste es un patrimonio nacional y, tal como lo dice en la Constitución, merece toda la atención"". Las investigaciones en la zona siguen vigentes, esperando cumplir los objetivos.

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