Las malas del cuento, por Elsa D’Solórzano

Elsa D’Solórzano publicará su investigación en un libro. Darwin Mendoza
Elsa D’Solórzano publicará su investigación en un libro. Darwin Mendoza

Con la conferencia “Las malas del cuento”, Elsa D’Solórzano estará en la Feria del Libro de San Cristóbal de las Casas para hablar sobre esta investigación que ha venido trabajando desde hace varios meses y que próximamente será publicada.

La escritora independiente subrayó que lo importante de la charla es ver el cómo a partir de los arquetipos de Carl Jung la literatura retoma en los mitos estas dualidades de buenas y malas.

“Entonces, tenemos que las buenas son las hadas y las malas son las brujas. La buenas son las castas y las malas son las seductoras. Las buenas son, por un lado, un mito construido a partir de las creencias de diferentes culturas, como por ejemplo la judeocristiana, en la que se marca un patriarcado y se define que toda mujer que se salga de los lineamientos de lo del deber ser se considerará como una mujer mala, una bruja”, señaló.

Añade, que ante esto, “si una mujer tiene conocimiento de herbolaria o de curaciones, es tildada de bruja, o si una mujer quiere ejercer su sexualidad libremente, es tildada de prostituta”. Y explica que otro de los arquetipos es el de la joven y el de la vieja, “entonces, las malas del cuento van a ser las viejas, brujas o sensuales”.

En esta charla, Elsa detalla que el público podrá identificar cómo estas características están presentes en muchos cuentos de la literatura universal. También comenta que muchas de estas historias en su origen ni siquiera tenían un malvado, como en el caso de La bella durmiente, donde el personaje de la bruja fue construido para que hubiera un contrincante para el príncipe.

La presidenta del grupo literario Décima Musa dijo que una de las explicaciones que ella ofrece sobre cuál es la motivación para crear historias con buenas y malas es que se trata de tener controladas y sometidas a las mujeres, para no permitirles el ejercicio de su pensamiento, de su inteligencia.

Al preguntarle por qué es hasta hoy, en el siglo XXI, cuando se empieza a investigar sobre estos hechos, ella deduce que es porque antes la lucha no estaba tan visibilizada o no había medios para hacer visibles estos temas.

“Esta exposición de temas siempre había estado, pero es gracias a las redes sociales y las formas de comunicación que han evolucionado que se dan a conocer, y que la lucha de las mujeres por un mundo más equitativo resuena con más fuerza. En el tiempo de las sufragistas, hace un siglo, les hacían caricaturas y las pegaban burlándose de ellas, diciendo que ellas eran unas locas y que deberían estar en sus casas atendiendo a sus maridos, pero no había mayor impacto que la poca gente que podía leer los periódicos”, refiere.

Asimismo, comparte que ahora tenemos una fuerte influencia de la comunicación, por eso hay más acceso a estas protestas. Indicó que los cuentos de hadas surgen en 1690 con escritores como Charles Perrault o los hermanos Grimm, que fueron recopiladores de las historias orales y muchas de estas no eran así de origen sino que las fueron adaptando.

“Es ahí donde entra el canon de cómo se va a establecer a las buenas y las malas, y de ese modo se le contará a los niños para tener aplacadas y controladas a las mujeres”, finalizó.