Le canta a todo tipo de Navidades

La Navidad no siempre es feliz: mientras unos celebran en familia, otros enfrentan ausencias, soledad o problemas económicos. Para Kalimba, el conflicto surge cuando las tradiciones se vuelven obligaciones y dejan poco espacio para vivir estas fechas. “Hemos convertido en una obligación todas las tradiciones sociales. San Valentín, el Día del Amor y la Amistad, el Día de la Madre, el Día del Padre, Navidad, verano... Es decir, no estás obligado ni debes estar amarrado”, explica en entrevista.

Realidad

El cantante recuerda que durante su infancia las celebraciones navideñas no estaban acompañadas de árboles, regalos o grandes cenas, educación que le permitió comprender que el bienestar familiar no depende de cumplir expectativas. “Hoy que soy adulto y tengo hijos le doy gracias a Dios de que mis padres no tenían la obligación de llegar a fin de año con cierta cantidad de dinero porque tenía que haber regalos, cena y viajes”, comparte.

Esa visión también lo ha llevado a cuestionar la costumbre de evaluar el año a partir de las metas cumplidas, presión que considera innecesaria cuando existen otras razones para agradecer. “No hay nada más hermoso que tus padres estén en paz, que estén tranquilos, que no tengan presiones financieras. Estás vivo, tienes propósito, tienes esperanza”, reflexiona.

Nuevo show

Bajo esta idea, el intérprete prepara “Christmas Soul”, un espectáculo con el que ofrecerá seis presentaciones en La Maraka, en el que busca mostrar que diciembre también puede estar acompañado de sentimientos que habitualmente quedan fuera de las celebraciones. “No quiero crear precisamente esta idea de que la Navidad es fabulosa. Que se sepa que hay personas que no la pasan bien en Navidad y entonces cantamos las canciones tristes de Navidad, las tristes de Kalimba, de desamor y de homenaje”, explica.

El repertorio también incluirá temas de José José y Juan Gabriel, además de interpretaciones de Freddie Mercury, Seal y Michael Bublé. La intención es que estos temas permitan al público reconocer sus propias emociones, sin importar cómo atraviese el cierre de año.