Guillermo a finales del 1993 acababa de quedarse con un adeudo de un cuarto de millón de pesos por su ópera prima Cronos, sobre vampiros, y su papá lo había avalado financieramente, pero debía pagarle en dólares.
“Entonces el dólar sube y me hablan de Universal, de chiripa, y me preguntan si yo quería desarrollar un guión allá y les dije que no, porque quería hacer cine mexicano”, recordó en su reciente visita al Festival Internacional de Cine de Morelia.
“Y pregunté ‘¿cuánto pagan?’, ¡30 mil dólares!, ¡para allá voy! Guardo aún la ficha del estacionamiento del día que fui a Universal, la tengo junto a un vampirito. Fue un accidente todo, así pasa”, agregó.
Han pasado 25 años de eso, siete filmes como director y 15 en papel de productor, ambas labores en Hollywood, más dos premios Óscar, para que ahora Del Toro llegue al Paseo de la Fama en forma de estrella.
El próximo martes el realizador tapatío estará en la ciudad angelina para recibir el reconocimiento que otorga la Cámara de Comercio del lugar cinematográfico. “Tiene el pulso en un reino de fantasía que ha cautivado y asombrado al público”, dijo Ana Martínez, productora del Paseo, en la página oficial del evento.
El realizador de La forma del agua y Hellboy fue elegido el año pasado por la Cámara, institución que administra el reconocimiento en Hollywood Boulevard. Al director que inició su carrera con Cronos y siguió con Mimic, le tocará la estrella 2 mil 669. “Guillermo del Toro es un director con una de las imaginaciones más creativas y vívidas”, recalcó Martínez en sus declaraciones.
En su momento, Del Toro ha dicho que no debe irse por la vida pregonando que se es director, sino hacer todo para que lo sea. “Estamos esperando que baje alguien y nos rescate, pero si tienes un Iphone y su cámara, ya se tiene más que cualquier persona tenía en 1940 para contar una historia”, subrayó.
Actualmente parte de su obra se puede ver en la exposición “En casa con mis monstruos”, en la ciudad de Guadalajara.











