Miguel Bosé no soltó lágrimas pero sí otros fluidos al disfrutar de unos tacos con amigos en la Ciudad de México, pues sufrió tremenda enchilada. Luego de sus deliciosos tacos, el español quedó tan enchilado que respiraba por la boca. Con la prisa, olvidó que el agua no es el mejor remedio para quitarse lo picoso.
Al cabo de unos minutos, Miguel tuvo que usar una servilleta porque apareció “el moco traicionero”. Y de paso, aprovechó para limpiar a fondo su “afectada” nariz.
Desde hace 30 años ha hecho carrera en México, a tal grado que en diferentes ocasiones se ha convertido en su país de residencia; sin embargo, disfrutar una buena salsa todavía puede hacer sufrir su paladar.












