Casi cinco años después de que el legado del premio Nobel de Literatura, Octavio Paz, y de su esposa, Marie José Tramini, quedara en el limbo legal tras la muerte de ella —el 26 de julio de 2018—, las tareas de inventariado, estabilización y catalogación de los bienes avanzan; sobre todo avanzan por buen cauce las nuevas y más amplias potestades que tendrá el Fideicomiso que el gobierno de la Ciudad de México creó en 2021 para coordinar las labores de cuidado, resguardo y atención de los bienes del poeta; también quedará instituido e instalado el primer Consejo técnico de ese fideicomiso. Ambas instancias quedarán listas en los próximos días.
El 31 de marzo pasado, en el aniversario 109 de Paz, la Secretaría de Cultura federal, en colaboración con el gobierno de la Ciudad de México, inauguró la Casa Marie José y Octavio Paz en una casona del siglo XVIII ubicada en Tacuba, conocida como La Perulera, donde se exhiben piezas del acervo intelectual del escritor. Una casona que, de prosperar en tiempo y forma, resguardará los más 8 mil 138 libros, 476 obras artísticas, 472 piezas de arte decorativo, 651 piezas de joyería, 64 prendas de vestir y 50 enseres y muebles diversos, entre otros bienes, que conforman una parte importante de la masa hereditaria del poeta fallecido el 19 de abril de 1998.
Parte también importante de los bienes de la pareja son los cinco inmuebles que quedaron intestados. Cuatro en la Ciudad de México: Plinio, Río Guadalquivir, Río Lerma y Porfirio Díaz, y el departamento de París, cuyo destino definirá el Consejo técnico que se conforme con las nuevas potestades de administrador y del fideicomiso, pero que podrían tener por vocación el estímulo al arte y la creación literaria.
Sin embargo, el corazón del legado de Paz es su obra publicada y su archivo personal que se encontraba, en especial, en su estudio de Río de Guadalquivir y que hasta hace dos semanas el inventario daba cuenta de haber sido ya estabilizados alrededor de 80 mil documentos personales del autor de El laberinto de la soledad, y que deberá quedar listo este 2023, que se cumplen 25 años de la muerte de Paz, lapso que estipuló para que sus papeles fueran de conocimiento público.
De ahí que también en estos días, el equipo que encabeza la subsecretaria de Desarrollo Cultural, Marina Núñez Bespalova, ya planea una reunión con las autoridades de El Colegio Nacional para revisar el espacio donde podría la institución depositar el archivo personal de Paz, y hacer cumplir su voluntad, estipulada en un testamento que apunta su deseo de que El Colegio Nacional mantuviera “todos los papeles, cartas, documentos y correspondencia privada”.
Las tareas están en marcha. El inventario todavía no se concluye ni su catalogación, limpieza y estabilización del archivo personal, que comenzará pronto a ser digitalizado; sin embargo, las acciones avanzan, afirma en entrevista, Marina Núñez Bespalova, quien detalla en qué momento del proceso van y cuáles son los planes inmediatos.
La funcionaria espera que todo se defina en junio, “ahora estamos inmersos en tiempos de abogados, pero el DIF está haciendo todas las gestiones del caso, este es un fideicomiso del gobierno de la Ciudad de México, y están ellos haciendo toda la gestión para que esto suceda lo más pronto posible, yo sí espero que sea en junio, porque ya va muy avanzado”.
Núñez Bespalova asegura que el fideicomiso se tiene que abrir a otras capacidades para administrar y difundir los bienes del poeta y de su esposa, “este fideicomiso ahora está en transición hacia ese otro punto y es cuestión de semanas para que ya tenga las otras potestades abiertas para que realmente pueda trabajar como un fideicomiso que difunda y promueva la obra de Paz. Este fideicomiso tendrá que asumir no solamente trabajos, sino a nivel de inversión algunos costos”, asegura la subsecretaria de Desarrollo Cultural.
El fideicomiso también recibirá todo aquello que generen las regalías por derechos de autor y deberá hacer un programa para determinar qué se va a hacer con toda la masa hereditaria de Paz. Para avalar lo que el propio fideicomiso va a ejecutar, se creará un Consejo técnico que será quien tome las decisiones del fideicomiso y lo opere.
A este Consejo técnico le harán las invitaciones pertinentes y sesionará en cuanto el fideicomiso ya esté con las potestades abiertas y sea un hecho, eso ya va a ser muy pronto, afirma Marina Núñez Bespalova, quien apunta que los integrantes van a ser personas de la sociedad civil, cercanas a la obra de Paz, además de un representante de las instituciones que tienen a su cargo el proceso y cuidado del legado Paz-Tramini, y por supuesto del DIF de la Ciudad de México, que es el heredero desde septiembre de 2019.
“Tienen que estar las instituciones, porque una es totalmente la dueña, la titular de todo, y las otras son las dos instituciones que acompañan, por la importancia del personaje, todas las decisiones. Son además las instituciones que seguimos siendo aportantes, entonces funcionará como un fideicomiso normal, con la transparencia y rendición de cuentas que debe tener un fideicomiso. Estará el Inbal, porque hizo la declaratoria, y en el Inbal está también Cencropam, que es la instancia que cuida realmente de todo esto; está el gobierno de la Ciudad de México a través del DIF, titular de los derechos, y las dos personas de la sociedad civil”.
Incluso ya evalúan la lista de los integrantes. “La idea es que sea gente que pueda ser neutral a los distintos intereses, que tenga una visión amplia de la obra del poeta, de su esposa, que lo hayan conocido de preferencia, que conozcan el entorno, que tengan algún tipo de conocimiento editorial, en fin, en ese sentido más o menos se está proponiendo una lista”, afirma la funcionaria del gobierno federal.











