Legado del Monet coleccionista es exhibido

Reunir de nuevo la colección ha sido un trabajo difícil.
Reunir de nuevo la colección ha sido un trabajo difícil.

La exposición “Monet coleccionista”, inaugurada este jueves 14 de septiembre y que permanecerá abierta hasta el 14 de enero en el Museo Marmottan de París, indaga acerca de esta faceta del pintor.

Para Claude Monet, coleccionar arte era una actividad íntima y prácticamente clandestina. A lo largo de su vida, el maestro francés llegó a acumular numerosas obras firmadas por sus contemporáneos, pero no las enseñó a casi nadie, ni tampoco habló nunca de ellas. Solo rompió ese silencio sepulcral poco antes de fallecer.

La colección de Monet concentró lienzos de grandes autores como Delacroix, Manet, Caillebotte, Morisot, Cézanne o Renoir. Reunir estas obras, hoy cotizadísimas y esparcidas por todo el mundo, ha sido una tarea ardua. “Ha sido casi una investigación policial”, afirma la conservadora jefa del museo, Marianne Mathieu. “Tras la muerte del pintor, su colección quedó desmembrada. Muchos de los cuadros que la integraban fueron vendidos por su hijo”.

El primogénito del pintor, Michel, tenía una costosa pasión por los safaris y aprovechó la cuantiosa herencia pictórica que le legó su padre para sufragarla. Por si fuera poco, la lista de obras que formaban parte de la colección de Monet desapareció durante un bombardeo en la Segunda Guerra Mundial. Para organizar la muestra, se tuvo que empezar casi de cero.

Logró cerrar un listado de 125 obras, hoy dispersas en colecciones públicas y privadas. La muestra ha logrado concentrar 77 de ellas. Proceden de prestadores como el Museo de Orsay, la National Gallery de Washington, el Moma y el Metropolitan de Nueva York. El Museo de Bellas Artes de San Francisco ha enviado a París La argelina, exuberante retrato de Renoir. Por su parte, el Museo de Arte de Sao Paulo accedió a ceder El negro Escipión, otro magnífico óleo de Cézanne.