Legado sagrado de Edward Curtis

"Verónica Huesca * CP. En el Museo Regional de Chiapas se presenta la exposición ""Legado sagrado: Edward S. Curtis y el Indígena Norteamericano"", una serie fotográfica del trabajo de este famoso historiador estadounidense que retrató la vida y obra de los indígenas de su país.

Es en la Sala de Exposiciones Temporales donde se encuentra concentrada la muestra fotográfica de Edward Sheriff Curtis (1868-1952), quien nació en Wisconsin en un poblado rural; a los 12 anos construyó su primera cámara fotográfica, y cinco anos después comenzó a trabajar como aprendiz en un taller, donde dominó la técnica y se consolidó profesionalmente. En 1892, Curtis adquirió una participación en un pequeno estudio fotográfico en la ciudad de Seattle; dos anos más tarde, tras haber logrado una estabilidad económica, contrajo matrimonio y llegó a ser el principal fotógrafo de la región, lo que le permitió pasar largas temporadas fuera de su estudio y desarrollar otra de sus grandes aficiones: el acercamiento a otras culturas y a la naturaleza.

En 1906, Edward inicia un largo recorrido etnográfico por Norteamérica, proyecto que absorbería los 24 anos siguientes de su existencia y tendría consecuencias imprevistas como el divorcio de su mujer, la pérdida de su familia, la precariedad de su seguridad financiera y el deterioro de su salud física y emocional.

Edward produjo cerca de 50 mil negativos y grabaciones de lenguas y música de los indígenas. Fue Curtis quien filmó las primeras películas indígenas norteamericanas.

""El Indio Norteamericano"" consta de 20 tomos que incluyen una detallada descripción de la vida de los grupos indígenas de la región a través de fotografías de paisajes, personajes, elementos arquitectónicos y artefactos.

Es invaluable la aportación que Edward brindó al conocimiento de la diversidad cultural de Norteamérica, ya que a través de la observación participante y haciendo uso de la tecnología de punta de la época fue pionero en la creación de un banco audiovisual etnográfico que muestra la vida cotidiana, fiestas y rituales, paisaje natural, así como un testimonio de la producción material de esta cultura.



El indio norteamericano

De 1900 a 1925, Curtis escribió y fotografió sobre diversos pueblos del suroeste de EU. Su obra ""El indio norteamericano"" dedica más tomos a esta región donde destacan los indígenas hopis, navajos y apaches. Esta zona abarca Arizona y Nuevo México, aunque también se extiende sobre Texas y California; geográficamente forma parte del desierto de Sonora, lugar donde no había agua ni alimentos, por lo que se dedicaron principalmente a la caza-recolección, más que a la agricultura.

Las grandes llanuras

En tiempos de Curtis, los indígenas de las grandes llanuras se concentraban en Dakota del norte y sur; Montana y Wyoming. Curtis se sentía atraído por el estilo de vida independiente de algunas comunidades como los Dakota Apsaroke (o cuervo) y los Piegan (pies negros), quienes tenían una actitud especial para plasmarse con orgullo en diferentes fotos.

Las imágenes de los indígenas de ""Las grandes llanuras"" representan la parte más conocida de su obra: jefes guerreros, textiles con aplicación de cuentas, cestería, caballos y el paisaje de las praderas. Sin embargo, también presentan otros aspectos de la vida cultural como la caza, la guerra, la búsqueda de visiones sagradas y las ceremonias religiosas.



Noroeste de Alaska

Los habitantes de esta región, además de contar con la riqueza de recursos naturales, desarrollaron una cultura diferente al resto de los pueblos de EU. Destaca la elaboración de máscaras y cortes totémicos espectaculares. Muchas de la fotos fueron hechas en las regiones de los bosques del Altiplano que se extiende del norte de EU hasta Canadá.

El trabajo de campo de Curtis llegó a su fin en 1927, temporada que pasó con esquimales en Alaska. En sus fotografías registra las actividades de pesca marina, el uso de kayak, y la caza de focas, morzas y ballenas.

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