Leire Martínez calló los sueños de aquella niña que alguna vez fue cuando consiguió cosas diferentes a las que había deseado por mucho tiempo. Ahora, a sus 46 años y tras 16 de dejarse en segundo plano por cumplir con la expectativa que imponía ser la vocalista de La Oreja de Van Gogh, ha decidido volver a sí misma para escribir las Historias de aquella niña, su disco debut como solista.
Al rescate de sí misma
Recomenzar luego de separarse de una de las agruzaciones musicales legendarias de España en el género pop supuso un proceso de introspección en el que llegó incluso a dudar de su capacidad de escribir canciones.
Aunque el arrepentimiento no es algo que quepa en su mente, considera que pudo haber gestionado de otra manera el camino, no anteponiendo el bienestar general sobre el suyo y sobre todo su salud mental. “Le dedicamos mucho tiempo y energía a pensar en lo que no tengo, en lo que quisiera, en lo que echo de menos, no nos fijamos en lo que sí tenemos y todos tenemos muchas cosas maravillosas, uno de los aprendizajes ha sido eso, a que, si ya no está, pues ya no está, no voy a seguir perdiendo tiempo, energía, ni salud mental, avancemos con lo que sí está”, apunta.
Esto la ha llevado a pensar en otras jóvenes que pudieran estar pasando por algo similar, acallando sus deseos en pro de los de alguien más, a ellas les dedica palabras de aliento, pero también de lucha en una senda oscura que personalmente ha recorrido. “Les diría que no lo hagan más, que tampoco se culpen, ya está, no se han escuchado, no pasa nada, no hay que flagelarse, hay que reconocer que eso está pasando, tratar de ir hacia adelante, cambiarlo y empezar a darte tu lugar, pidan ayuda si la necesitan”, dice. En este pedir ayuda la intérprete reconoce la importancia de la salud mental.
La también actriz sabe que este tema todavía es tabú para muchos, ya que se ha manejado como algo “secreto” históricamente, por lo cual quiere aprovechar su posición de estrella y los reflectores para normalizar el hablar con profesionales, apostando a que se convierta en algo tan cotidiano como ir al doctor por una gripe. “La salud mental es uno de los aspectos más importantes, porque de ella depende el resto del cuerpo, cuando empezamos a estar mal a nivel emocional, se empieza a descolocar todo, para mí mantener equilibrio o aprender y hacerte con herramientas que te ayuden en tu día a día a lidiar con las emociones es fundamental para en general estar mejor”, piensa.
“Es muy positiva y privilegiada esta posición que tenemos algunos que hace que nos pongan el foco y el tener esa exposición, implica la responsabilidad de hacer visibles cosas que son necesarias, empecemos a normalizar, no tengamos miedo a hablar de salud mental como si fuera algo de lo que avergonzarse, está ahí continuamente, la queramos admitir o no”, complementa.











