Después de que el 4 de abril fuera elegida como integrante de El Colegio Nacional, la compositora mexicana Gabriela Ortiz (Premio Nacional de Artes y Literatura 2016) se convierte oficialmente en la octava mujer que forma parte del cuerpo colegiado.
Su lección inaugural será respondida, como se acostumbra, por otro miembro de la institución: en esta ocasión, el escritor Juan Villoro. El discurso de Ortiz se titula “Altares” y abordará, en términos generales, sus preocupaciones como artista y “los lineamientos de su trabajo a través de los años: mi interés por la arquitectura, la ópera y otras disciplinas. O mi interés por la frontera entre México y Estados Unidos, un tema que he trabajado mucho. Esto es lo que se verá reflejado en mi lección”, cuenta en entrevista la también becaria de la Fundación Guggenheim en 2004.
Al final de la ceremonia, el flautista Alejandro Escuer, la mezzoprano Carla López-Speziale y el Cuarteto de Cuerdas José White van a interpretar el concierto “Altares”, conformado por piezas que Ortiz compuso para figuras como Mario Lavista, Luis Barragán, Jesusa Palancares y los exiliados del franquismo. El concepto altares —que se repite tanto en el discurso como en el concierto— parte de una idea que, en palabras de la compositora, no tiene un sentido religioso: “La palabra altar alude a poner en alto algo. En un sentido metafórico se trata de poner en relieve la música”.
La primera de las piezas que integran el concierto se llama “Tres haikús” y fue escrita para celebrar el cumpleaños número 70 de Mario Lavista. “Es un reconocimiento a quien fuera mi maestro. Después vendrá una obra llamada ‘Patios serenos’, una de las primeras obras en mi catálogo, dedicada al arquitecto Luis Barragán. Le siguen ‘Estudio 3’ y ‘Preludio 3’, que forman parte de una serie de obras mías llamadas ‘Estudios entre preludios’. Para terminar incluimos una pieza para cuarteto de cuerdas y flauta llamada ‘Exilios’”, abundó.
Sobre su ingreso oficial, Ortiz subraya su agradecimiento hacia los miembros de El Colegio Nacional “por haberme elegido para formar parte de este cuerpo colegiado. También creo que yo no hubiera llegado a este momento de no ser por los intérpretes. Los compositores dependemos de los intérpretes, y este agradecimiento es para los miembros de El Colegio, pero también es cierto que, sin los intérpretes, no se le puede dar vida a la música que creamos los compositores”. Algo que reitera con la existencia de los grupos mexicanos que se dedican a difundir a los compositores vivos.
“Gracias a los intérpretes que han grabado mi música, que la han estudiado y entendido. A directores de orquesta como Gustavo Dudamel o Carlos Miguel Prieto que me han apoyado, que comprenden mi lenguaje, mi estética y difunden mi trabajo, les debo todo”, señala la también profesora.
Nuevos proyectos
El concierto más reciente de Ortiz es el séptimo de la serie “Altares” y está dedicado a la violinista María Dueñas, como resultado de una comisión de la Filarmónica de Los Ángeles (LA Phil); es para violín y orquesta y se llama “Altar de cuerda”.
“Este debe ser ya el séptimo encargo de la Filarmónica. Hablamos de la posibilidad de hacer un concierto y yo les dije ‘quiero escribir un concierto para violín’. Nunca había escrito un concierto para violín, me parecía importante. El director de la Filarmónica, Gustavo Dudamel, de inmediato mencionó a María, una violinista andaluza con una fuerza y un virtuosismo excepcionales. Gustavo dijo que ella iba a entender mi estética y mi lenguaje perfectamente bien, y así fue. ‘Altar de cuerda’ tiene que ver, además, con la arquitectura. No es, como ya se sabe, la primera obra que compongo que tiene que ver con la arquitectura”.
En mayo, “Altar de cuerda” se estrenó a nivel mundial. Llegará a México para el Festival Cervantino con LA Phil, Dueñas y Dudamel. “Es un sueño que se está haciendo realidad”, aseveró. De los proyectos a mediano plazo, adelanta que está preparando un concierto para trompeta y orquesta para Pacho Flores. “Quizá sea el último de la serie ‘Altares’, y fue comisionado por la Royal Liverpool Philharmonic Orchestra, la Orquesta Sinfónica de Galicia y la Orquesta Sinfónica de Minería, entre otras. Se va a llamar ‘Altar de bronce’, que es de lo que está hecha la trompeta”, detalló.











