Libro Centroamericano de los Muertos se agota

Libro Centroamericano de los Muertos se agota

El Libro Centroamericano de los Muertos, con el que el poeta Balam Rodrigo mereció el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2018, agotó, casi en tiempo récord, su tiraje de 3 mil 400 ejemplares.

Esto fue dado a conocer por el propio Balam durante la presentación de este poemario en la librería José Emilio Pacheco del Fondo de Cultura Económica, al lado de los poetas Fernando Trejo y Fabian Rivera.

Sostuvo que desde hace tiempo había querido realizar la presentación de este volumen en el citado lugar, pero sucede que, por fortuna, el título se agotó en prácticamente todas las librerías del Fondo de Cultura Económica de México.

Ante ello, el poeta considera penoso el hecho de presentarlo sin que haya ejemplares a la venta, pero pudo conseguir algunos que fueron vendidos durante el evento que se llevó a cabo el 7 de marzo.

Mencionó que este es el segundo libro de una trilogía que está por cerrar, ya que actualmente escribe la tercera entrega, que contendrá ensayos en los que aborda la poesía escrita desde la frontera sur, sobre los tópicos de la frontera, y sobre todo del escenario centroamericano.

Puntualizó que tanto en el primer libro, Marabunta (Premio Nacional de Poesía Amado Nervo 2017), como en el de ensayos, pone en tela de juicio el hecho de que los chiapanecos y los sureños sean considerados norteamericanos, ya que eso es un hecho meramente político. “Porque seguimos siendo, vamos a ser e inevitablemente no se dejará de ser centroamericanos, y es una identidad y una cultura que nos enriquece”, sostuvo el poeta.

Explicó que este es uno de los poemarios más personales que ha escrito, y que tanto Marabunta (en su segunda edición) como el Libro Centroamericano de los Muertos cuentan con la colaboración de Moisés Zúñiga Santiago, fotógrafo chiapaneco que radica en San Cristóbal de las Casas y que concedió algunas imágenes para ilustrar el libro.

Fabián Rivera mencionó que dicho poemario es “una pedrada al estatus literario y político amontonado en sus creencias, olvidado de las provincias que no suelen ser beneficiarias de la luz”. Es también, a su parecer, un ejercicio en el cual el poeta deja que el corazón hable, alejado de ese mar de herramientas estilísticas que un autor podría tener a su alcance.