Sin duda una novela muy esperada, la tercera de la autora tras el rotundo éxito de El tiempo entre costuras. Una figura masculina, la del indiano Mauro Larrea, en tres escenarios de ensueño, La Habana, México DF y una hermosa ciudad española llamada Jerez, de mediados del siglo XIX, y una autora que sabe llevarnos de la mano a épocas que nos llenan de nostalgia.
María Dueñas lo escribe bien, describe a la perfección y narra todo con profesionalidad, siempre arriesgando y llevando al lector a interesarse por lo que les sucede a los personajes.
Leyendo esta historia te darán ganas de vestirte de época y vivir las pasiones y aventuras que rodean a Mauro Larrea, un protagonista del que más de una se enamorará desde el primer párrafo. La Templanza hace honor a su título; moderación y sobriedad, en una obra que contiene en cada una de sus formas sus motivaciones.
El libro nos cuenta las vivencias de Mauro, que va de México a Jerez, lo cual lo lleva a conocer a Soledad Montalvo, esposa de un vendedor de vinos de Londres que entra en su vida de una manera perturbadora y lo conduce a los viñedos de Jerez. Sí, hay tramas de por medio, y acompañamos a los protagonistas por infinidad de escenarios.
Larrea es un minero que luego de enriquecerse, conocer el éxito en todos los sentidos y convertirse en un personaje ilustre de la sociedad mexicana del momento, se arruina por un golpe de mala suerte, lo que le obliga a iniciar un proceso de reconstrucción de su vida.
Obsesionado al caer socialmente en desgracia, y decidido a no dejar estancada a su hija Mariana, casada con un hombre de buena familia con el que va a tener un bebé, y a su retraído hijo Nicolás, a punto de contraer matrimonio con otra heredera, le pedirá un préstamo en condiciones abusivas al prestamista Tadeo Carrús, su viejo y mezquino valedor.
Para empezar a reconstruir su fortuna, Mauro viaja a La Habana, donde estudia diversos negocios y donde también pagará las consecuencias de algunos de sus actos.
Este libro habla de viajes en busca de segundas oportunidades, de lazos familiares que marcan la vida, del trabajo bien hecho, así como de los golpes del destino que provocan altibajos radicales en la vida de las personas.
Este último punto tiene tanta importancia en el libro que se aprecia un notable esfuerzo por abrir caminos nuevos en la mente del lector, así como de la autora.












