LIBROS

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Se trata de una obra de la llamada ciencia ficción “dura”, es decir, que no busca ser agradable ni bonita. El autor nos sitúa en Tailandia, en un futuro distópico no muy lejano, en el que el mundo ha sufrido una gran crisis de recursos, industrial, económica y política. La época de la expansión y de la globalización comercial acabó cuando se agotó el petróleo. A lo que se suman las consecuencias del juego biogenético que, además de producir un gran número de nuevas especies vegetales y animales, ha generado la aparición de una gran diversidad de plagas y epidemias que han diezmado a la población mundial.

Los regímenes de todo el planeta han quedado afectados ante la ofensiva del Occidente capitalista de mantener los mercados internacionales abiertos a su producción masiva pero de baja calidad, aunque esta situación ha generado conflictos generalizados en todo el planeta, grandes matanzas y la caída de muchos estados.

Una realidad que dista mucho de ser idílica o de parecerse a los paisajes futuristas, tan asépticos y metalizados, de las ciudades que imaginó Asimov. No, la Tailandia de Bacigalupi huele mal, tiene una atmósfera pesada y pegajosa, es ruidosa, con el rumor incesante de los grandes hacinamientos de población, y está iluminada, a ratos, por luces mortecinas para nada indicadoras de abundancia de recursos.

Es una realidad injusta, igual de injusta que la que nos toca vivir ahora, en la que existen terribles pandemias, represiones sociales, problemas económicos, brutalidad y maltrato, perversiones sexuales al servicio de los poderosos y un racionamiento estricto de la energía, mientras que unos cuantos (los de siempre) se siguen repartiendo el pastel y no se privan de nada, algo que tampoco le sonará muy lejano a cualquiera que lea o escuche las noticias a diario. Esa es la mejor baza de la novela, un mundo que a la vez es exótico pero tan real y palpable que resulta convincente y en el que no es difícil sumergirse, igual que no es difícil imaginar a Bangkok bajo la amenaza continuada de grandes inundaciones.

Un libro muy recomendable y original, no apto para quien busque una lectura ligera, pero sí para quienes estén dispuestos a darle una oportunidad, a pesar de que en las primeras páginas se sientan un tanto desconcertados. Bacigalupi no hace concesiones, pero lo que cuenta tiene tanta verosimilitud y está tan bien narrado, que es difícil no sentirse transportado a su universo.

En resumen, su lectura fue una experiencia gratificante y plagada de personajes interesantes, complejos y en absoluto previsibles, de los que puedes esperar prácticamente cualquier cosa, porque en esta novela nada es blanco o negro. Como la vida misma.