“No espero ni solicito que crean el relato muy salvaje, y sin embargo muy hogareño, que voy a escribir. Estaría loco si lo esperase, en un caso donde hasta mis sentidos rechazan su propia evidencia. Sin embargo, loco no estoy, y con gran seguridad puedo decir que no sueño”. Con estas palabras comienza “El gato negro”.
Se trata de uno de los relatos del libro Narraciones extraordinarias de Edgar Allan Poe. Al comienzo cuenta la historia de un hombre de buen corazón que ama a los animales y crece rodeado de ellos. Al pasar el tiempo se casa y, por fortuna, su mujer comparte con él su gusto por lo animales.
Pero él comienza con problemas de alcoholismo y eso ocasiona un terrible cambio en su carácter. empieza a maltratar a su esposa y a los animales. Este nuevo aspecto de su ser lo lleva a coger antipatía por sus mascotas, específicamente por su gato Plutón, hasta el punto de cometer una aberración con el pobre e inocente animal.
Terrorífico, macabro e inquietante. Son muchos los sinónimos que podríamos utilizar para describir este gran relato. Poe tiene la habilidad de envolverte en la atmósfera sin que te des cuenta. Sobre todo fue capaz de despertarme muchos sentimientos; no es una lectura lineal y sin sustancia, todo lo contrario, tiene mucha carga psicológica que podrán comprobar por ustedes mismos. Aparte de lograr inquietarme, después de su lectura se me quedó ese regustito amargo por la historia en sí.
“El gato negro” fue mi primer contacto con el mundo de terror del escritor norteamericano Edgar Allan Poe. Esta narración de apenas 8 páginas y que fue publicada en 1843 es considerada por muchos la mejor del autor, incluso una de los más siniestras de la literatura.
Puedo decir que “El gato negro” es el relato más escabroso y terrorífico que he conocido del escritor. En conclusión, la peculiaridad de este revolucionario es que no escribía cosas que simplemente asustan, como vemos en películas y otros libros. Lo que él buscaba era meterse en la mente del lector y jugar con sus sensaciones, con sus pensamientos; por eso su obra se clasifica en el género de terror psicológico. ¿Recomiendo este libro? Claro que sí, pero no a las personas sensibles, sino a aquellos que en verdad gusten de meterse en una narración que contiene este tipo de excentricidades.












