La casa de los espíritus narra la saga familiar de los Trueba, desde principios de siglo hasta nuestra época. Magistralmente ambientada en algún lugar de América Latina, la novela sigue paso a paso el dramático y extravagante destino de unos personajes atrapados en un entorno sorprendente y exótico.
La literatura latinoamericana tiene algunas joyas que la representan con esplendor, mostrando al mundo no solo un estilo increíble en la persona del autor en turno, sino también costumbres y expresiones que quizá jamás habrían imaginado. Algo de eso es de lo que vengo a hablarles en esta ocasión.
La familia Del Valle cuenta con varios miembros interesantes. Una de las hijas de Severo y Nívea del Valle, Rosa, está comprometida con Esteban Trueba, hombre educado a la antigua, para trabajar duro y llevar el mando de un hogar, e interesado, entre otras cosas, en tener hijos legítimos que continúen su apellido. Pero por ciertas circunstancias, él termina desposando a otra Del Valle, Clara, que posee unos cuantos dones que maravillan y asustan a partes iguales.
Así, pasan los años y los Trueba se vuelven, poco a poco, una familia importante, pero a la vez caótica, desperdigada, con miembros cada vez más estrafalarios que, de una forma u otra, sobreviven a desastres naturales, a odios, a guerrillas, a golpes de Estado... Una época turbulenta sacude el país donde residen, pero algunos de sus integrantes no pueden sino seguir con sus vidas a la par de algunos otros personajes que, para bien o para mal, están estrechamente ligados a ellos.
Hablar de los Del Valle y de los Trueba llevaría mucho tiempo, así como mencionar a todos aquellos que influyeron en su vida estrafalaria de pianos tocándose solos, presagios de desgracias, sufragistas finas y liberales a veces peores que los conservadores con aires de grandeza. Isabel Allende se encargó no solo de retratar personajes que podrías encontrar a la vuelta de la esquina, reflejados en una persona real, aún con sus detalles fantásticos, sino que nos muestra vistazos de varios acontecimientos que muestran las ideas y las desgracias de toda una nación. La casa de los espíritus es una de esas novelas que se puede dar el lujo de iniciar y terminar exactamente con la misma frase, porque entre la primera y la última palabra, ha narrado una historia extraordinaria que interesa, impacta y no se olvida fácilmente.












