LIBROS

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Una historia de amor a contracorriente, entre una joven periodista y un militar veterano, con el telón de fondo de la guerra de Afganistán. Mónica y Ramón se conocen por azar, en un local nocturno. A veces, las historias comienzan así. Mónica y Ramón no han tenido mucha suerte en la vida, ni les quedan demasiadas esperanzas de tenerla alguna vez.

Mónica es una periodista al borde de los treinta que subsiste con un subempleo que detesta. Ramón, mediados los cuarenta, se obstina en ser un misterio: no dice a qué se dedica. Podrían no haberse vuelto a ver nunca, pero una semana después se reencuentran y la cosa ya no tiene remedio: la música que se les negaba empieza a sonar. Tiempo después, Mónica lo recuerda. En sus propias palabras: “Lo único limpio y hermoso que de veras he tenido”.

Para introducir a los personajes, Mónica es periodista que se dedica a algo que poco tiene que ver con la profesión. Forma parte del equipo de producción de los típicos programas que tienen que lidiar con gente impresentable con el único fin de aumentar audiencia. Un trabajo monótono y sin gratificación personal alguna. Una vida sin más que la arrastra con el paso del tiempo hacia una existencia sin nada que le devuelve la ilusión y la felicidad.

Por otro lado se sitúa Ramón, un misterioso hombre que de repente y sin preámbulos entrará en la vida de Mónica. Un galán convencido que busca algo más que pasar una noche de desapego con una mujer que se encuentra en un bar.

Hasta aquí, cualquiera que lea estas líneas puede pensar que se trata de una simple historia de amor de entre muchas otras que están ahora en pleno auge, y lo mejor es que se equivocará estrepitosamente. A partir del encuentro entre los dos protagonistas de la novela se iniciará un “viaje de sentimientos”, una historia que te deleita con cada palabra, una narración que consigue que te conviertas en Mónica, que sientas a Román y sobre todo, que experimentes la magia que hay entre los dos.

Lorenzo Silva una vez más demuestra a sus lectores que sabe cómo narrar unos hechos con maestría que llegan a lo más profundo de su lector. Independientemente de si se trata de una novela policiaca, una reflexión o una historia de amor a contracorriente como es el caso.

Música para feos, es una historia que te hará reflexionar y replantearte lo que es la vida para ti y lo que es para los que te rodean, te quieran o no, sean conocidos o desconocidos, formen parte de tu vida o no.

A todo lo dicho anteriormente hay que añadirle un ingrediente más que logra poner la guinda al pastel, su banda sonora. La música de la novela que sirve a los personajes para que muestren lo que sienten el uno por el otro, hará que llegues a lo más profundo de sus corazones.

En definitiva, Música para feos es una demostración que con pocas palabras, en pocas páginas, se puede decir tanto que en lo único que pienses al acabar el libro, es volver a leer.

Se agradece bastante la preocupación del autor por escribir un libro diferente, pese a que algunos de sus lectores les chocará su carácter excesivamente sentimental. Quizás por esto, el libro tarda un poco en arrancar, pero en cualquier caso, despierta el interés, por su descripción del encuentro de dos seres solitarios muy representativos de la sociedad actual, donde a pesar de las nuevas tecnologías, sigue abundando la soledad.