LIBROS

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Madame Bovary narra la oscura tragedia de Emma Bovary, mujer infelizmente casada, cuyos sueños chocan cruelmente con la realidad. Al hechizo que ejerce la figura de la protagonista hay que añadir la sabia combinación argumental de rebeldía, violencia, melodrama y sexo. A través del personaje de Madame Bovary, el autor rompe con todas las convenciones morales y literarias de la burguesía del siglo XIX, tal vez porque nadie antes se había atrevido a presentar un prototipo de heroína de ficción rebelde y tan poco resignada al destino. Ella actúa de acuerdo a la pasión y la necesidad que siente su corazón de avanzar en la búsqueda de su felicidad, pasando por los ideales establecidos para la mujer en esa época. Rompe con el denominado encasillamiento al que una mayoría de mujeres estaba sometida.

Empezaré diciendo que es de esos libros que piden ser leídos despacito, con mucho mimo y con el cuidado de no perderse ni una frase, ni un párrafo, cuyas letras construyen una verdadera obra de arte literaria. 

He leído diálogos que me han dejado sin aliento, y es que la narrativa de Flaubert fluye maravillosamente aunque se trata de un estilo muy descriptivo y de clara influencia romántica, puesto que el libro se publicó en el año 1857.

La novela relata la vida de Emma Bovary, una joven extremadamente aburrida de todo aquello que la rodea. Emma tiene un marido que la ama y se desvive por ella, una hija inteligente y que ha heredado su belleza, un día a día acomodado y todos los caprichos que se le antojan. Sin embargo, la insatisfacción va creciendo dentro de ella y la lleva a rebelarse contra su propio destino, convirtiéndose en una mujer doblemente adúltera cuya soledad y desesperación cada vez se hacen más latentes. 

Aunque el adulterio parezca el elemento principal y más conocido de la novela, creo que únicamente es una metáfora de aquello que Flaubert quería transmitir y que Emma representa: la desesperada búsqueda de algo mejor, la lucha contra el destino que se nos presenta y no nos satisface, el deseo de la felicidad plena que nunca acaba de alcanzarnos. 

Aparentemente Emma puede resultar un personaje desagradable, y la verdad es que en muchos casos lo es: es caprichosa, melodramática, inestable… A veces me entraban ganas de cerrar el libro y mandarla a paseo, pero, no sé cómo, Flaubert ha conseguido al final crear un lazo tan estrecho entre el lector y ella que en, mi caso, he acabado pensando que seguramente tengo más de Emma en mis profundidades de lo que me gustaría. 

Y el final....¡Que final! Creo que es de los mejores que he leído en mucho tiempo, no puedo decir que fuera una sorpresa, pero aun así me ha fascinado. 

¡Ay, Emma, Emma, cómo hemos sufrido juntas! Sin duda es un libro que los hará reflexionar sobre ustedes mismos, sobre su vida, sobre su matrimonio o pareja, sobre el deseo, sobre la soledad… Debes leerlo. De verdad.