Carrie White es el “bicho raro” del instituto, una chica tímida, callada y acomplejada. Todo el mundo lo sabe y se aprovecha de ello, y su madre, una extremista de la Iglesia metodista, no ayuda mucho a su aceptación social.
Ese es el escenario de Carrie, una chica acostumbrada a las burlas, a las risas, a los abusos en el colegio, a estar permanentemente marginada; una chica que, cuando llega a casa, le esperan los sermones religiosos de su madre viuda, las oraciones en la capilla familiar, los azotes, las penitencias, las horas de arrepentimiento encerrada en un cuarto de pensar.
Su madre es una mezcla de autoridades, la paternal y la religiosa. No le permite llevar nada que llegue por encima de las rodillas o enseñe más debajo de las clavículas, y la obliga a rezar a todas horas y a no relacionarse con los demás. Por si fuera poco, la señora White no ha enseñado a su hija nada sobre la sexualidad y no le ha explicado a Carrie qué es la menstruación.
Ahí empieza, cuando Carrie, con 16 años, se ve sorprendida por esta en mitad de una ducha común en el vestuario de las chicas, después de clase de gimnasia. A consecuencia del griterío que se genera, la profesora de educación física irrumpe en los vestuarios y después de disolver el coro de chicas reprende a Carrie por su aparente estupidez, pero inmediatamente descubre que la chica no es consciente de lo que le sucede e ignora por completo este ciclo natural femenino.
Furiosa por la escena de los vestuarios y avergonzada por su actuación inicial con Carrie, la profesora logra que las chicas que la insultaron sean expulsadas del baile de graduación de la escuela, el cual está previsto que acontezca poco después. No obstante, una de estas llamada Chris es hija de un abogado local que intenta convencer a su padre para que intimide al director de la escuela y le permita asistir al baile.
Paralelamente Carrie descubre que posee extraordinarios poderes telequinéticos, aunque es consciente de ello desde su más tierna infancia. Intrigada por conocer sus límites empieza a entrenar secretamente estos poderes.
Sue Shell, otra de las chicas del grupo que avergonzaron a Carrie, se arrepiente de su actuación y convence a su novio, uno de los chicos más populares de la escuela, para que haga pareja con Carrie durante el baile. Aunque Carrie sospecha algo finalmente acepta, el baile le hace tanta ilusión que, pese a la oposición de su madre, ella misma se confecciona un vestido para la ocasión.
Llegado el momento del baile todo parece ir muy bien, pero Chris tiene una idea que traerá catastróficas consecuencias. Llena una cubeta con sangre de cerdo y la deja suspendida con una cuerda sobre el escenario para hacerla caer encima de Carrie, elegida reina del baile por medio de manipulaciones.
Esta historia es una novela sobre el acoso escolar, y como desde el principio ves sufrir a Carrie, te pones de su parte, sobre todo cuando descubres que no es tan fea ni tan boba como parecía y ya no puedes echarle solo la culpa a ella, aunque sea una víctima fácil. Una historia sobre la venganza. Un patito feo convertido en Terminator.












