LIBROS

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Una mañana de abril de 1926, un bote encalla en la costa rocosa de una remota isla australiana. En su interior yacen un hombre muerto y un bebé que llora con desesperación. A su encuentro salen Tom Sherbourne, el farero, y su joven esposa, Isabel.

Se han instalado en la isla para dejar atrás los horrores de la Primera Guerra Mundial, y lo único que ensombrece su felicidad es la incapacidad de tener hijos. El mayor deseo de Isabel es formar una gran familia, pero una serie de trágicos abortos ensombrecen esa perspectiva. Ante la impresión que les causa un ser tan frágil e indefenso, Tom e Isabel deciden seguir el dictado de sus corazones y adoptar a la criatura, sin notificar el hallazgo a las autoridades.

Sin embargo, al cabo de un tiempo, Isabel y Tom verán cómo la vida que han ido forjando se tambalea sin remedio al conocer las circunstancias del accidente que condujo el bebé hasta ellos. Cuando llega a su conocimiento que la madre de la niña está viva y mantiene la esperanza de encontrar a su hija, las tensiones se desatan en la pareja. Isabel ya no concibe la vida sin la pequeña Lucy, pero la decisión que han de tomar y el sufrimiento de la madre biológica harán que los hechos se precipiten en una cadena de consecuencias imprevisibles.

Una historia hermosamente escrita sobre el amor y la pérdida, sobre el sentido del bien y el mal, y sobre lo que somos capaces de hacer por nuestros seres queridos. Stedman crea el contexto perfecto para que se desarrolle un desgarrador dilema moral, la evolución de los dos protagonistas es especialmente impresionante, sutil y profunda. La prosa de M.L Stedman consigue trasladar al lector a esa remota región de Australia, hacerle sentir el dolor y el sufrimiento de los personajes con el uso de la palabra escrita.

La novela salió a la venta en 2013 y causó un gran revuelo en su momento, algo insospechado para una historia como esta, ya que no parece el típico best-seller al que estamos acostumbrados. Se trata en realidad de una historia bastante sencilla: un drama familiar donde lo que importa realmente son los personajes.

Es un libro sutil y delicado, después de un prólogo prometedor en el cual se explica el punto clave de la historia, la autora retrocede unos cuantos años y se toma su tiempo para presentarnos al personaje principal, Tom, y situarlo en contexto, describiendo detalladamente su trabajo como cuidador del faro y todas las circunstancias que le llevaron a tomar esa decisión tan difícil en 1926.

La trama se desarrolla con naturalidad, narrando con detalle los momentos más importantes de la vida de los personajes y saltando en el tiempo cuando la historia lo requiere. Eso implica que la estructura sea algo extraña, pero funciona.

El secreto del éxito de esta novela es haber creado una historia donde no existe ningún villano, donde comprendes a todos y cada uno de los personajes. No resulta difícil ponerse en el lugar de Tom, Isabel, Hanna, o incluso la pequeña Lucy, ya que la autora expresa perfectamente qué es lo que quieren y cómo se sienten en cada momento. Quizás es Isabel el personaje más difícil, pero también es el que más cambia a lo largo de la novela, el más emocional y frágil. Porque en el fondo, esta es una de esas historias en las que pase lo que pase, alguien sale perdiendo. Porque, ¿qué harías tú en el lugar de Isabel y Tom?

Es una historia triste y evocadora que te transporta a la Australia de los años 20 y te sumerge en sus páginas sin que apenas puedas pensar en otra cosa que no sea Tom, Isabel, Lucy o Hannah. Sin duda algo que te gustará de esta novela.