"México * El Universal. Lila Downs sanó sus penas, y lo hizo con música y mucho baile. La intérprete logró convertir el Teatro Metropólitan, la noche del sábado, no sólo en una selva del sureste mexicano en la que convivieron la cultura maya y los ritmos del jazz y el blues, también el espacio perfecto en donde ésta mostró ""su nueva piel"".
Poco más de 3 mil personas, reunidas en ese foro de la colonia Centro en la Ciudad de México, fueron partícipes de esa ""limpieza mística"" de la que habla Downs, quien esa noche presentó oficialmente su nueva producción discográfica, ""Ojo de culebra"".
Pasadas las 20:30 horas, la ""sanación espiritual"" inició en un ambiente creado por el ulular de caracoles marinos y el humo del incienso y del copal. Dos danzantes, ataviados con imponentes penachos, salieron de entre los pasillos del teatro y anunciaron que algo grande vendría.
Como una serpiente, Lila Downs se deslizó lentamente por el escenario, ante la mirada atónita de sus adeptos, quienes desataron la ovación apenas la vieron salir.
La cantante tomó el micrófono e inició la ceremonia sonora con ""Black magic woman"" (original de Peter Green pero popularizada por Carlos Santana), en un tono de blues que hizo lucir su versátil voz.
Después de anunciar que el concierto tenía una dedicatoria especial a las curanderas de Oaxaca, la artista interpretó ""Vámonos"", ""Minimum wage"" y ""Taco de palabras"".
Por supuesto que ""la nueva piel"" de Lila no es para nada indiferente al público masculino, quien no dudó en piropear y mandar chiflidos a la cantante. La acción se justifica, pues ella no sólo luce un físico envidiable, sino que su rostro refleja plenitud.
Acompanada de una banda de músicos, entre los que se encontraba el bajista Aarón Cruz, Downs también incluyó en su repertorio las piezas ""Little man"", ""Justicia"", ""Los pollos"", ""Tierra de luz"" y ""Ojo de culebra"". Lila tomó la guitarra y entonces ""Paloma negra"" transportó al público a una cantina mexicana. ""Perro negro"" (canción que originalmente es un dueto con Rubén Albarrán, de ""Café Tacvba"") marcó la primera parte del recital.
Al finalizar la velada, el llamado ""encore"" vino entonces con ""Tacha la teibolera"", ""Naila"" y la tan esperada ""Llorona"".
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