Lilia Aragón y su pasión por la actuación

A lo largo de 57 años, la actriz Lilia Aragón nos regaló estupendas interpretaciones: las grandes villanas fueron eran especialidad, aunque la comedia también se le daba muy bien. Su pasión por las artes escénicas le vino prácticamente desde la cuna y la cultivó casi hasta su muerte, ocurrida en Cuernavaca, Morelos.

Su verdadero nombre era Lilia Isabel Aragón del Rivero, y vino al mundo el 22 de septiembre de 1938, en Cuautla, Morelos. Su padre era el abogado Eliseo Aragón Rebolledo, y sus abuelos fueron los dueños de la Carpa Ofelia, de la cual surgieron grandes artistas como Mario Moreno, “Cantinflas”.

“Siempre me gustó el teatro y el espectáculo… Mi padre era abogado, mi abuelo era economista, pero junto a mi abuela tenían una carpa que se llamó Ofelia, que tiene mucho significado en el ámbito mexicano. Tenía en nombre de una tía que murió siendo niña. Entonces, por un lado tenían una carrera universitaria y por el otro, todo el contexto de tener una carpa, porque no había teatros en México”, explicó Aragón a la periodista Mara Patricia Castañeda en una entrevista para su programa En casa de Mara.

Una trayectoria destacada

Lilia es egresada de la carrera de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde también cursó Derecho, aunque esta carrera la dejó trunca. Ingresó al Taller de Dramaturgia de Hugo Argüelles, y fue alumna de José Luis Ibáñez, Héctor Mendoza, Alejandro Jodorowski y Héctor Azar.

Comenzó su carrera con la Compañía de Teatro Universitario, la Compañía del Teatro Helénico y la Compañía Nacional de Teatro. Entre las obras de las cuales formó parte se encuentran Alguien nos quiere matar, con la que debutó en 1969; Bodas de sangre; La casa de Bernarda Alba; Las viejas vienen marchando; Los monólogos de la vagina; Muerte sin fin; Divinas palabras y Los argonautas, por mencionar algunas.

Lilia Aragón comenzó en la televisión como extra, gracias al papá de César Costa, César Roel, quien la presentó con alguien del medio y así llegó hasta Valetín Pimstein, quien le ofrecieron un pequeño papel. “Empezar un trabajo que era tan diferente de lo que era el teatro fue aprender todo una nueva técnica, y me fui enamorando profundamente de la televisión. Creo es un medio inigualable, que una como actriz de teatro, de alguna manera, disimulas, porque cuando yo actuó ante las cámaras, en realidad lo hago ante el sonidista, del camarógrafo... Es una forma de enfrentar una tecnología distinta”, contó Lilia en dicha entrevista.