La buena literatura no tiene sexo. Una obra original y artística rebasa el género de su autor o autora. El concepto de “literatura femenina” pasó de moda. Ya no hay temas de mujeres ni modos de escribir de mujeres. Cada escritora busca su identidad de manera individual.
Estos conceptos son compartidos por las narradoras Cristina Rivera Garza y Sara Sefchovich y la investigadora Patricia Rosas Lopátegui, quienes coinciden en que en pleno siglo XXI las mujeres exploran nuevas formas de escribir y abordan los temas que quieren.
“Las escritoras actuales responden a otros tiempos, a otras problemáticas, a otros retos; son más agresivas, desacralizadoras y autosuficientes”, afirma Patricia Rosas. “El hecho de que puedan tener acceso a estudios superiores, a trabajos mejor remunerados, les confiere una independencia y autoestima más fuerte. Por eso son más aguerridas en sus propuestas”, agrega.
Sefchovich explica que no sólo ha cambiado radicalmente la forma en que escriben las mujeres y los temas que abordan, sino la manera en que los lectores las miran y como ellas mismas se conciben.
“Hace medio siglo, las escritoras estaban apenadas de serlo, sentían que al dedicarse a la literatura le restaban tiempo a su hogar o a sus hijos. Escribían sobre esta frustración, que si les iba mal en su matrimonio o sobre la infidelidad del marido.
“Ahora experimentan nuevas formas de escribir, abordan los temas que quieren, no responden a ningún deber ser, son universales y libres”, señala la autora de El cielo completo, libro que dedica a esta temática.
Cristina Rivera, por su parte, destaca que no hay “una” escritura de mujeres, que ha descubierto a partir de sus abundantes lecturas que “las estéticas, los registros y los hallazgos son tan distintos, como los pesos (pesados y ligeros y wélter y mosca, como en el box).
“Sólo un crítico trasnochado (además de misógino) equipararía la escritura de mujeres con lo que dio en llamarse hace tiempo literatura light o sugeriría que las mujeres no pueden escribir libros teóricos o que no hay variación alguna de clase y raza (entre otras cosas) en la producción que se ejerce desde los cuerpos de las mujeres”, añade.
La doctora en Letras cree que “mientras exista la desigualdad genérica en todos los aspectos de la vida humana habrá una narrativa femenina en la literatura mundial con una propuesta diferente a la de los varones.
Las entrevistadas aseguran que las escritoras han creado una identidad propia singular, han renovado las letras “no sólo en el aspecto estructural, sino también en el contenido o en el acercamiento a los temas”, no se han dedicado a llenar una fórmula literaria ni han hecho literatura de etiqueta. “Por lo que merecen ser leídas y reconocidas como sus pares”.












