Llamarada de petate

"María Antonieta Valera de la Torre * CP Los habitantes de este país presumimos de considerarnos solidarios y cuidadosos de la familia, pero cuando nos enteramos de que a nuestros ninos los exponen al sol ante un funcionario público hasta desmayarse o lastimarse los ojos, que otros mueren quemados en una guardería como consecuencia del ""ahorro"" de los gastos de prevención, muchos son abusados sexualmente, otros se extravían de los albergues, y ante estos horrores a los culpables no les sucede nada, nos quedamos pasivos.

Nuestro comportamiento se asemeja al fuego del petate; cuando nos acerca algo que nos prenda nos encendemos, pero pasado el impacto nos apagamos y regresamos a la actitud apática e indiferente que nos caracteriza.

Quizá esta actitud es porque nos han convencidos de que somos una sociedad muy solidaria, participativa y, sobre todo organizada, y nos sentimos satisfechos porque así nos lo hacen creer los medios y el gobierno, y como prueba nos exponen la colaboración de la sociedad ante las catástrofes. El ejemplo ilustrativo es el terremoto en la Ciudad de México en 1985, y más recientemente el apoyo a las víctimas del ""diluvio"" en Tabasco. También se ostenta la participación ciudadana en la elección del 5 de julio pasado. Por estos argumentos las personas conceptualizan y asimilan de manera errónea el término de ciudadanía.

Nos confunden porque la participación ciudadana, a diferencia de otras formas de participación (política, comunitaria) se refiere específicamente a que los habitantes de las ciudades intervengan en las actividades públicas, representando intereses particulares (no individuales).

Una de las diferencias entre un país de primer mundo y uno subdesarrollado es el grado de conciencia ciudadana de sus habitantes. Las personas que viven en países como Inglaterra, Alemania, Francia o Japón saben que al no actuar como ciudadanos participativos, sino como simples espectadores, los problemas se agravan, como lo confirman Sydney Verba y Gabriel Almond en ""The Civic Culture, Political Attitudes and Democracy in Five Nations"", de Princeton, University Press 1963.

Nuestras actitud de llamarada de petate o el ver las cosas con el ""mientras no me pase a mí"", ""a mí qué me importan esos problemas"" nos impiden ser parte de la solución. Aprendamos a entender que no es de gratis que la Suprema Corte de la Nación atrajo el caso de la guardería de Hermosillo donde fallecieron 49 ninos; al definir en su resolución final que es una violación grave, que existe una conmoción nacional, situación que deja muy mal a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que no supo hacer su función defensora, como consecuencia de la presión que como sociedad civil hacemos todos.

Cambiemos para mejor vivir esta realidad tan patente de que los mexicanos no confiamos en nosotros mismos, no nos agrupamos para enfrentar los problemas y, en general, a pesar de lo que se dice comúnmente, somos muy poco solidarios.

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