Las cadenas simulan las cuatro paredes, también los fuertes nudos y la ligadura que los ata a esta vida sumida en la oscuridad, en la infelicidad, y la pequeña luz que ilumina el escenario significa una vía probablemente inalcanzable, la esperanza de salir de esta cruda realidad para miles de mujeres que son víctimas de la trata de personas.
Bajo la dirección de Mónica Ponce, con las actuaciones de Gabriela Cortés y Monserrat Hernández, se llevaron a cabo las dos presentaciones de Buscarte, basada en la obra argentina El tiempo de las mandarinas, con la propuesta teatral de Las Oprimidas que plantea el colectivo de teatro El Taller de Puebla.
En una entrevista con Mónica Ponce sobre el tema de la trata de personas, señaló que la obra brinda un panorama general de esta grave problemática en el país. De acuerdo con un reportaje reciente, Tenancingo, Tlaxcala, es una de las cunas de la trata de personas, e incluso familias de ese lugar heredan el vergonzoso oficio de reclutar mujeres. Mónica expuso que “muchos de los clientes no lo toman como trata, ya que las mujeres accedieron a hacer esta actividad”.
“Todo es a partir de una construcción terrible que tenemos y que llaman amor romántico; es decir, que va a llegar el hombre perfecto a tu vida y la va cambiar radicalmente. Y no solo lo vemos en la obra sino que varias chicas piensan eso, porque dicen conocer al hombre perfecto, y estos tipos saben cómo hacerlo, cómo captar a las chicas”, expuso.
“Hicimos una investigación allá en Puebla y Tenancingo, Tlaxcala, que es la cuna de la trata, y justamente muchas personas nos decían que sí, que han sido enamoradas, porque ellas tienen problemas de violencia y quieren huir de sus líos, pues para ellas es la situación más fácil irse con ellos”, expresó Mónica.
“En la investigación tuvimos a una chava que nos relataba varias cosas de las que actualmente están pasando, y hay mucha gente que sabe quiénes son y que incluso los identifican por su cargo —ese es un lenón, él es un ‘caifán’, él es un padrote, con estos no te puedes meter—. Pero nadie se atreve a denunciarlos, pues la justicia, el poder, el gobierno están detrás. Este sistema está detrás, y me atrevo a decir que están encubriendo a estos tipos para sigan ejerciendo este poder”, comentó.
Durante la investigación hallaron que “este es el tercer problema mundial y el más redituable, y por eso sigue y sigue, pues antes era sólo trata de blancas y ahora ya es la mayoría de mujeres y niñas”. Asimismo, indicó: “No sé si haya cura a este problema, es realmente triste. Todo este trabajo, lecturas, investigación de campo documental que hicimos, nos hemos tardado un año y nueve meses dándole tres o cuatros horas al día de investigación para este montaje, porque queríamos que saliera un buen producto, con buena calidad, que dijera y que previniera algo, y afortunadamente así ha sido”.
La cura de esta realidad, consideró, va desde darse cuenta de la actitud machista que impera en México, desde el acoso callejero y la violencia doméstica. “No creemos que cambiemos el mundo de un día para otro, pero sí estamos dejando algo para que esto mejore. Sabemos que el país está mal, pero no es culpa solo de Enrique Peña Nieto sino de todo el equipo que está detrás de él. Soñamos con un mundo mejor”, concluyó.












