Lo que trajo la pandemia

La escritora Karla Gabriela Barajas Ramos. Cortesía
La escritora Karla Gabriela Barajas Ramos. Cortesía

La escritora Karla Gabriela Barajas Ramos recientemente fue aceptada para formar parte de la antología Minificciones desde el encierro, por la Universidad de Guadalajara, junto a Édgar Jiménez Núñez. La autora cuenta cómo ha utilizado las plataformas digitales de videollamadas y redes sociales para continuar con su formación académica y formar parte de varias actividades vía streaming con escritores de otros países.

A la creadora de Esta es mi naturaleza y Neurosis de los bichos se le pregunta cómo ha utilizado estos recursos de capacitación, a lo que responde: “Me inscribí al ‘Ciclo: Maestros de Talleres Literarios: El Arte de Escribir’, conducido por Marco Antonio de la Parra, director de la Cátedra Siglo XXI de la U. Finis Terrae. Esto lo realizan en vivo a través de Zoom los días martes a las 11:00, horario del centro de México, las 12:00 horas en Chile”.

Además cuenta que en sus redes ha platicado con las escritoras Pía Barros, Ana María del Río y Montserrat Martorell. También dijo que es parte del Seminario Web Lima Lee. Municipalidad de Lima Literatura, en el cual el escritor y académico Rony Vásquez Guevara imparte “Aproximaciones al microcuento”, y destacados escritores y promotores culturales abordan técnicas audiovisuales para difundir literatura.

De esta forma, espera que entre las cosas buenas que deje el coronavirus esté el explotar la tecnología para la formación de los creadores que no tienen la oportunidad de viajar o de estar en talleres de forma presencial.

“La cuarentena y las medidas de contención de la pandemia por el covid-19 contribuyeron a explotar los recursos tecnológicos. Hace un año pensé dejar un diplomado en literatura que se transmitía en el país, en la modalidad a larga distancia pero desde un espacio físico, porque no había quién cuidara a mis hijos. En ese momento creí que si realmente se pretende apoyar a las creadoras en su formación y actualización profesional, se nos podrían proporcionar espacios virtuales, lo cual reduciría la deserción e incrementaría la participación de mujeres en etapa reproductiva y a cargo de los cuidados de infantes”, relató.

Asimismo, destacó: “Entiendo que para las instituciones el hacer visible la cantidad de partícipes en espacios públicos es fundamental, pero habría que evaluar qué es más importante: acercar el conocimiento, reducir la brecha que existe entre creadores y creadoras, obtener con ello una participación en actividades culturales a nivel nacional e internacional sin que las instituciones intervengan en estas gestiones. Es decir, incrementar el capital cultural, social y simbólico de las artistas u obtener las fotos en donde se ve una cantidad de personas”.

La narradora agrega que “la falta de redes de apoyo en la construcción de las maternidades es uno de los factores por los que hay una menor participación de mujeres en la vida pública. Hoy con la pandemia existe una oferta en materia educativa inmensa que ayuda a saldar la deuda en generada con el tiempo. He visto a muchas creadoras en clases, reuniones y eventos transmitidos desde Zoom u otras aplicaciones, en donde se observan de vez en cuando las cabezas de sus hijas e hijos. También he visto adultos mayores atentos a conferencias y charlas”.

Señaló que para quienes cuentan con internet, equipos y la posibilidad de salvaguardarse en casa, la citada alternativa ha sido una buena oportunidad de capacitación y participación en la vida pública. Sin embargo, añade que habría que pensar en cuánta gente cuenta con los recursos y por ello espera de todo corazón que esta sea otra alternativa.

Actividades online

En los últimos tres meses la autora de Cuentos desde la Ceiba fue parte del Recital Virtual Microrrelatos de la Montaña, el 18º Festival de Poesía en la Montaña Jaracoba, organizado por los escritores y académicos Ibeth Guzmán y Pedro Antonio Valdez; el Encuentro Microficcionista del Tercer Tipo, organizado por Verónica Gibbs, de Venezuela; así como en charlas con escritoras de minificción, impulsadas por la autora Yurena González Herrera, originaria de Canarias, entre otros eventos internacionales convocados por escritores y académicos.

Estas participaciones e intercambios culturales, comenta, es una muestra contundente de la migración a redes sociales de los creadores, derivada de la necesidad de retroalimentarse, de saber que están vivos y que resisten como comunidad. “En este momento es visible, pero es resultado de un trabajo permanente e independiente desde el 2004, del cual empiezo a cosechar en el 2013, al ser seleccionada en la antología de minificción ‘Cuéntame un blues’, editada por La Tinta del Silencio”, detalla.

“En el 2017, con la misma editorial artesanal e independiente publiqué ‘Neurosis de los bichos’, cuya recepción fue pasmosa en escuelas y motivó a Fabián Rivera a editar ‘Esta es mi naturaleza’, de mi autoría, con Editorial Surdavoz, cuyo prólogo realizó el escritor argentino Ricardo Bugarín, y la pintura de portada la efectuó Mynor Paredes, pintor guatemalteco radicado en Chicago. La ‘plaquette’ también fue bien acogida; el doctor Alfonso Pedraza, quien dirige ‘Gente de pocas palabras’, dedicó un programa radiofónico a ‘Esta es mi naturaleza’”, rememora.

Por otro lado, señala que haber sido parte del Tercer Encuentro Iberoamericano de Minificción le permitió conocer a cultivadores del género, con quienes actualmente mantiene relaciones afectivas, de intercambio artístico y cultural, que incluyen su participación en páginas como Cultura Colectiva, gracias a la invitación de la escritora Azucena Franco, y en la revista Ritmo 35. Imaginario fantástico mexicano. Vol II, coordinada por Miguel Antonio Lupián Soto y Lola Ancira.

Presencia a nivel nacional

La autora nacida en Tuxtla Gutiérrez en 1982 añade que desde la publicación de Neurosis de los bichos tuvo la posibilidad de que su trabajo formara parte de una colección y fuera expuesto en ferias del libro como la del Zócalo, y en espacios independientes. También mencionó que eso propició que fuera considerada (a veces por invitación y otras por convocatoria) por algunos antólogos del género, tanto en México como en Latinoamérica, entre ellos José Manuel Ortiz Soto, Fernando Sánchez Clelo, Javier Perucho, Leo Mercado, Sergio Daniel Gaut vel Hartman, las antólogas Dina Grijalva, Gloria Ramírez Fermín, Laura Elisa Vizcaíno, Paola Tena, Caro Fernández, Vimarith Arcega-Aguilar, Diana Raquel Hernández Meza, entre otras.

Aunque las antologías cuentan con un criterio determinado por el antologador, en el caso de Karla, ha participado en algunas generacionales y en otras cuyos vasos comunicantes radican en las formas y en las temáticas, tales como las relaciones recíprocas entre mujeres, el blues, la combinación de estructuras literarias con formas consideradas de información, la cuarentena, entre otras.

Por ello, cuando a Karla se le pregunta cuál es la importancia de una antología, responde: “Estas dan a conocer lo qué están realizando creadoras de diversas partes del mundo. En ocasiones, a falta de recursos económicos, es improbable que viajes a diversos países o estados para dar a conocer tu trabajo o para adquirir material, pero al estar antologada tienes la posibilidad de que llegue a lugares que no te imaginas”.

Agrega que “quienes las adquirimos estamos al tanto de qué se está haciendo en diversos lares y de esta manera podemos profundizar y seguir la obra de ciertos creadores. Con fines de investigación, las antologías son fundamentales”.

Además, refiere que actualmente la doctora Laura Eliza Vizcaíno explora el género de la minificción partiendo del estudio de casas editoriales como La Tinta del Silencio, Ficticia, Ediciones BUAP, entre otras, pues afirma que “la bibliografía es una herramienta para estudiar y resumir la historia de un género”.

Barajas mencionó que dicha académica y escritora próximamente dará a conocer las Aproximaciones del microrrelato mexicano. Fuentes para su estudio 1917-2017, de Javier Perucho, lo cual permitirá visualizar en gran medida esos postulados.