La bailarina y coreógrafa Lola Lince estrenó El sentimiento del tiempo, poema escénico en el que hace “un tributo a lo pequeño, a la fugacidad de la existencia” en cuatro pasajes dedicados al duelo, la ira, la oración y la salvación.
La creadora señaló que el confinamiento se convirtió en un momento de introspección que dio como resultado la obra coreográfica detonada por la pandemia y la necesidad de expresarse mediante el arte de la danza. Las flores que enmarcan su cuerpo en esta pieza escénica son un símbolo de la belleza perdida y la redención. “Sumergirlos en la experiencia del cuerpo mismo como tiempo y escenario fastuoso de la experiencia humana”, se propone la artista jalisciense con las presentaciones en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo.
Agregó que quiere hacer sentir al espectador el tiempo como una sustancia elástica para tener acceso a un estado de contemplación. “Sin duda, esta obra nació de la necesidad imperiosa de ordenar el caos que rompió de manera abrupta todo lo que ritmaba mi cotidianidad, de la necesidad de remplazar una nueva relación con esta, con mi entorno. De tejer el tiempo para ir al reencantamiento del mundo mediante la creación de otros mundos donde la poesía nos salve de la alienación y el caos”, indicó.
La compañía de Danza Experimental de Lola Lince ofrecerá una breve temporada con cuatro funciones en el foro ubicado en el centro cultural del Bosque hasta el 12 de septiembre, después de que tuvieron que reprogramarse, ya que originalmente serían del 15 al 18 de julio pasados. El encuentro presencial, señaló en redes sociales, permite coincidir nuevamente para “el irrepetible cruce de miradas en torno a la evocación de una imagen, de un sonido, de un silencio”.
La pieza cuenta con la colaboración de Mauricio Ascencio en la dirección. La Coordinación Nacional de Danza destacó la “sencillez” en la estética visual de la coreografía. Y cita a la propia creadora de danza contemporánea: “El aporte estético de la pieza radica en su sobriedad minimalista, sin hacer uso mayor de artilugios teatrales; los compañeros de viaje son una silla, una mesa y unas flores”.












